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martes, 18 enero, 2022

Acabado el volcán, la reconstrucción empieza por las casas y los cultivos

Lunes trece de diciembre. veintidos y veintiuno horas. Llega el silencio al Val de Aridane. El rugido del volcán de Cima Vieja se detiene. Ese es el instante en el que los miembros del Plan de Urgencias Volcánicas de Canarias (Pevolca) determinan la extinción de la erupción más larga de la historia de La Palma y la más destructora del último siglo en Europa. ochenta y cinco días y ocho horas de asolagación, inquietud, inseguridad y desolación. Ahora la Isla Bonita puede comenzar a mirar cara el futuro y también empezar un proceso de restauración con el que curar la herida que ha provocado el volcán en la economía, las infraestructuras y, sobre todo, en las vidas de los palmeros, quienes han visto como la lava ha enterrado sus hogares, sus medios de vida y sus recuerdos.

Desde el instante en que el diecinueve de septiembre se rajase la tierra en la zona de Cabeza de Vaca, las instituciones empezaron a planear la reconstrucción la isla. Aunque, aún no hay una plan de actuación detallada, por el hecho de que todavía se ignora el estado en el que se halla el área perjudicada por la erupción. En qué momento van a poder regresar a la normalidad las familias evacuadas, dónde vivirán quienes se han quedado sin casa o bien qué pasará con la ceniza son ciertas cuestiones que precisan contestación para comenzar a pasear la restauración.

Coladas

La lava ha asolado mil doscientos diecinueve hectáreas, lo que supone el uno con setenta y dos por ciento de la superficie de La Palma, y ha generado 2 deltas lávicos, uno de cuarenta y 3 con cuarenta y seis hectáreas al sur de la erupción y otro de cinco con cinco al norte. La competencia sobre las coladas es del Ejecutivo canario, mas el consejero de Ordenación Territorial del Cabildo de La Palma, Gonzalo Pascual, adelanta que la pretensión es compaginar el empleo científico con el empleo turístico, en tanto que la nueva orografía de la isla se puede transformar en un atrayente tanto para la comunidad científica para los viajantes. Por su lado, el directivo técnico del Pevolca, Miguel Ángel Morcuende, especifica que aún hay lava que está incandescente, con lo que hay que aguardar a que baje su temperatura y se solidifique mas, en todo caso, apunta, «no es una cosa que tenga simple solución a corto plazo». El encargado de la Oficina de Atención a los Perjudicados por el Volcán de La Palma, Sergio Matos, apunta que ya antes de tomar resoluciones hay que valorar el costo que acarrea desplazar el material volcánico para recobrar la zona y estima que habría que resguardar los puntos de interés, mas no todo el terreno cubierto por la lava, pues de esa forma no se podrían ni reconstruir las carreteras.

Infraestructuras

Las comunicaciones en la isla se han visto perjudicadas por el hecho de que la lava ha destruido setenta y 3 con ocho quilómetros de carreteras. «Hemos pedido al Ejecutivo canario y al Gobierno central que la primera vía que se ponga en marcha sea la que va desde Tazacorte a Puerto Naos, siguiendo hasta El Remo, y asimismo hemos pedido que llegue hasta Fuencaliente», asevera Pascual. Esta carretera recobraría la conexión con el núcleo turístico de Puerto Naos y dejaría a los labradores acceder a las fincas, a las que hoy en día entran por vía marítima. Morcuende destaca que el plan comienza por utilizar maquinaria para abrir las carreteras cortadas por la acumulación de ceniza. Algo que hasta el momento no se ha podido realizar por el hecho de que el volcán proseguía lanzando piroclastos hasta hace algunos días. Mañana se empezará a retirar lava del cruce de La Laguna, hacia la carretera que une Los Planos de Aridane y Tazacorte.

Agricultura

trescientos setenta hectáreas de cultivos han desaparecido en La Palma y otras noventa hectáreas han quedado totalmente apartadas. El campo más perjudicado es el platanero, que ha perdido doscientos veintiocho con sesenta y nueve hectáreas de plantaciones bajo la lava, a lo que se aúnan otras cuatrocientos catorce hectáreas que han quedado enterradas bajo toneladas de ceniza. La agricultura es uno de los primordiales motores económicos de la isla, con lo que las administraciones locales ya han puesto un plan encima de la mesa que pasa por recobrar el terreno para el cultivo. «Las residencias pueden situarse en un lugar o bien en otro, mas las plantaciones van donde deben ir», resalta Pascual, quien adelanta que el Cabildo trabaja en un macro plan de ocupación y reparcelación. «Hemos pedido que se suprima la lava y que se reúnan todas y cada una de las parcelas, estén o bien no enterradas, para regresar a adjudicarlas en el lugar más cercano al que estaban», explica el consejero de Ordenación Territorial y especifica que para ello va a ser preciso abancalar y sorribar el terreno. El paso inicial va a ser edificar las carreteras de acceso y recobrar las conexiones de suministros de agua y electricidad.

Residencia

Conforme el recuento oficial del Catastro, la lava ha destruido mil seiscientos setenta y seis edificaciones, de las que mil trescientos cuarenta y cinco son residencias. Matos estima que hay entre mil y mil doscientos familias que han podido perder su primera y única vivienda, si bien aún no es posible especificar la cantidad precisa pues no se ha podido acceder a ciertas casas y se ignora si reunirán las condiciones de habitabilidad. Hasta el momento solo se ha resituado a dieciocho familias. El Gobierno de Canarias espera que en las primeras semanas de enero haya ciento seis familias en casas temporales y que a lo largo del primer trimestre de dos mil veintidos estén construidas las residencias modulares. «Los 3 ayuntamientos que conforman el Val de Aridane cuentan con espacio de más para resituar a los vecinos que han perdido sus residencias y eludir el desarraigo», defiende Pascual. Sin embargo, apunta que va a ser preciso alterar los planeamientos generales de los municipios para poder edificar los entornos urbanos y los asentamientos rurales. Para ello va a ser esencial la intervención del Gobierno regional que, vía decreto ley, debe dotar a las administraciones locales de herramientas ejecutivas a fin de que los trámites burocráticos no dilaten la adaptación de la regla.

Matos resalta que el primordial escollo que están encontrando es que las familias que vivían en ambientes rurales rechazan la posibilidad de que los realojen en pisos, mas “las circunstancias son las que son y hay que procurar mirar cara el futuro y intentar edificar nuevos espacios y nuevas historias”. Para el encargado de la oficina que atiende a los perjudicados por el volcán, lo esencial es eludir el desarraigo de la población con La Palma, a fin de que la isla no pierda población, y reconoce que “decirle a la gente que en un año o bien 2 estarán en sus casas sería engañarles, pues hay que hacer nuevos diseños de distritos y no sabemos qué encontraremos bajo la lava”.

Casas enterradas

Antes que se pueda acceder a las residencias que están enterradas bajo la ceniza, los técnicos deberán revisar que las estructuras han resistido y se puede retornar con completa seguridad a las casas. La Unidad Militar de Urgencias (UME) ha efectuado tareas de limpieza en las zonas que se hallaban en riesgo y han eliminado la ceniza de las cubiertas para eludir que colapsasen los techos. Esta labor la aceptaron en un inicio los vecinos, mas después se acometió con equipos especializados.

Ceniza

La cantidad de ceniza que ha expulsado el volcán de Cima Vieja es inabarcable. Es imposible guardarla en un espacio cerrado para eludir que se extienda por la acción del viento. En un medio plazo, puede tener beneficios para la agricultura por el hecho de que es asumida por el subsuelo, mas hay zonas en las que se han depositado múltiples metros de ceniza que son inasumibles por el terreno. “De instante se ve como un inconveniente, mas en un largo plazo puede ser una oportunidad”, defiende Pascual. Una de las soluciones que se han planteado es emplearla como material de construcción y aprovecharla en el proceso de reconstrucción. Aunque, hay una complejidad añadida, por el hecho de que la factoría de bloques ubicada en el Callejón de la Gata está bajo la lava. “Ahora mismo no tenemos las infraestructuras precisas para reusarla y transportarla a otra isla para tratarla sería muy costoso, con lo que hay que buscar la forma de habilitar la industria precisa para darle una salida útil”, mantiene el consejero de Ordenación Territorial.

Gases

Si bien la erupción haya finalizado, persiste el riesgo por la presencia de gases como dioxido de carbono (CO2) y monóxido de carbono (CO). Por esto, Morcuende insiste en la necesidad de ventilar las casas por el hecho de que puede haber retención de vapores tóxicos que pueden, aun, moverse por viejas conexiones que estén rotas. “La vuelta a las casas va a depender de que se supriman estos riesgos para la salud de las personas”, apunta el directivo técnico del Pevolca. Mañana empezará a estudiarse el plan de realojo, que va a ser «seguro, ordenado, gradual y paulatino».

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