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Adquirir leche más asequible o bien pasar el último día de la semana con la novia, las disculpas absurdas en los controles

Adquirir leche más asequible o bien pasar el último día de la semana con la novia, las disculpas absurdas en los controles

«¿Donde va si vive en la capital de España capital?». «Voy a adquirir leche ahí al siguiente pueblo que me sale 5 céntimos más asequible el litro». «Dé la vuelta unos metros más adelante, en el próximo control. Le va a llegar la sanción a su casa». Este diálogo es del pasado viernes, en el quilómetro treinta y seis de la A5, en el tope entre la Comunidad de la capital española y la provincia de Toledo. Ahí la Guarda Civil instaló uno de los treinta controles que este fin de semana han observado que se cumplan las medidas de confinamiento del R. D..

«La mayoría de la gente cumple, mas ciertos van a lo propio. Primero hicimos una tarea informativa. Desde este momento debemos sancionar», explica a pie de control el capitán Jaime Gómez, jefe del Subsector de Tráfico la capital de España Sur. Los controles comenzaron el viernes a las 3 de la tarde en todas y cada una de las vías primordiales de salida de las grandes urbes y asimismo en carreteras usuales para eludir los desplazamientos a la casa de la playa o bien del pueblo.

Las imágenes que aparecieron en ciertos medios con puntos congestionados no responden a esa pretendida escapada masiva. No la hubo, mas los propios filtros de los controles ralentizaron en ciertos instantes la circulación, puesto que los agentes paraban cada vehículo. En ese punto larguísimo, los transportes proseguían por el leño primordial de la calzada y el resto debían salir por la vía de servicio y también identificarse y explicar el motivo de su desplazamiento.

Documentos en el salpicadero
Conductores solos en la mayor parte de los casos, unos con mascarilla y guantes, otros sin nada, caras cansadas, prácticamente todos trabajadores que volvían de su puesto a casa tras una semana de trabajo, preocupación y temor. «Vivo en Casarrubios. Vivo en Talavera. Voy a Valmojado, a mi casa…» Un agente se aproxima a la ventana, el viajante muestra su documento de trabajo o bien empadronamiento a través del salpicadero del turismo y si es adecuado prosigue adelante.

«¿Por qué razón no puedo pasar el fin de semana con mi novia? Ella no conduce». «Caballero, dé la vuelta. Está prohibido». «Hay gente que no comprende todavía o bien no desea comprender las causas justificadas. Son los menos, mas hay», aclara el capitán Gómez.

Circulan muchas furgonetas de obreros que vuelven de la capital de España, con más de una persona en su interior. Un padre lleva a sus 3 pequeños con mascarilla y cara de susto a bordo. «Se los debo dar a su madre». «Siga». Otro joven explica que no tiene el documento y pregunta al agente dónde puede lograrlo. «Vivo en Las Ventas. Mi hermana y mi cuñado trabajan y cuido a mi sobrina de un año. No tienen con quién dejarla. No se la pueden llevar a mis progenitores, que son de riesgo». No le sancionan, mas le advierten de que debe justificar la causa documentalmente.

Los Reales Decretos y los Estados de Alarma son inusuales, mas valorados. Las vidas de las personas asimismo son inusuales y están sostienes a miles y miles de circunstancias. Se detiene un taxi en el control. Circula veloz. En su interior 3 sanitarios equipados con bata blanca y mascarillas. «Es un servicio de emergencia». Nada que justificar.

Ciertos semejan asustados solo por tener que detenerse. A otros les pesan los días. Los guardas reconocen solo por el aspecto quién está agotado de trabajar y quién pretende ser el listo de la carretera.

Una mujer sola al volante de un Fiat de 7 plazas afirma al guarda que visitará a su abuela. Le pregunta dónde vive y la edad que tiene. Cambia el parentesco y asegura que realmente cuidará a su madre. Tampoco le vienen los datos a la cabeza. A la tercera, cuenta que es a sus nietos a quien debe cuidar. Le ordenan circular unos metros y detenerse. El agente confronta en el vehículo patrulla la documentación de ella. No se librará de la sanción y de dar la vuelta.

El capitán, a las 7 de la tarde, asegura que el tráfico es un ochenta o bien ochenta y cinco por ciento menos que un viernes cualquiera. Ciertos no desean abandonar a su casa de fin de semana; otros a ver a su familia; los hay que desdeñan las medidas. «Nuestra finalidad no es sancionar, sino más bien mentalizar. En ocasiones no es posible».

Los ochocientos hombres de verde con sus chalecos amarillos y su especialidad de Tráfico, esos que te asisten y te consuelan cuando padeces un accidente, han pasado el fin de semana a la intemperie, como siempre y en todo momento. Ayer por la noche su territorio eran las entradas de la capital española. Pocas incidencias. Carreteras vacías. Gana el los pies en el suelo.