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martes, 18 enero, 2022

Bruselas da la puntilla a la flota y merma cupos de chicharro y merluza de altura

El año próximo va a ser tormentoso para la actividad pesquera en el Cantábrico, marcado por los recortes extendidos de los totales aceptables de atrapas (TAC) o bien posibilidades de pesca, que son el límites de atrapas máximas (en toneladas) que se establecen para las poblaciones de peces de interés comercial. Los recortes practicados en múltiples especies deo para la flota asturiana han dejado los cupos en mínimos que jamás se habían visto, en especial en el caso de la merluza, la bacaladilla, la xarda (caballa) y el chicharro (jurel). Si el consejo de ministros europeos de Pesca festejado en la primera quincena del mes en curso deparó noticias alarmantes para la flota asturiana en forma de recorte del cupo de la merluza litoral, las negociaciones con R. Unido para fijar las cuotas en aguas compartidas del Atlántico dan otra vuelta de tuerca en exactamente el mismo sentido: menos toneladas de merluza y de chicharro.

De esta manera, para la merluza norte (caladeros situados en Gran Sol y aguas de Francia, entre otros muchos) se ha acordado una reducción del TAC del veinte por ciento, una rebaja que siendo notable es inferior a la propuesta por la recomendación científica “pero siempre y en toda circunstancia en los rangos de sostenibilidad”, conforme destacaron las autoridades comunitarias. La llamada merluza norte es la que pescan con anzuelos los navíos palangreros asturianos de altura, una parte de los que vende sus atrapas en la rula de Avilés y el resto, en puertos gallegos.

No le ha ido mejor a los pescadores asturianos que tienen como especie objetivo el chicharro: un recorte del TAC del doce con cincuenta y ocho por ciento –acorde con la recomendación científica formulada– que reduce las posibilidades de pesca de la especie en aguas litorales del Cantábrico a ocho.710 toneladas en frente de las nueve mil novecientos sesenta y tres que se autorizaron para dos mil veintiuno. El chicharro o bien jurel es parte de las negociaciones de cupos con R. Unido al ser parte de una población biológica más extensa que incluye aguas británicas.

Los mayores recortes se aplican para cigala, merluza, lenguado, chicharro, xarda, abadejo, bacaladilla y bocarte

No todo fueron recortes en las negociaciones pesqueras con R. Unido, una obligación surgida a causa del Brexit. En el caso de los gallos que se pescan en aguas de altura se acordó una subida de la cuota del dos con noventa y siete por ciento en las zonas marítimas de interés para la flota asturiana. Y para los rasures (pixín) el aumento por último adoptado fue del ocho por ciento en exactamente las mismas aguas. Fuentes pesqueras consultadas aseguran que las mayores posibilidades de pesca de gallo y rape “no compensan” la pérdida de derechos pesqueros de la merluza.

El ministro de Agricultura, Pesca y Nutrición, Luis Llanas, valoró que los pactos pesqueros con G. Bretaña “dotarán de la precisa estabilidad a la flota de España a fin de que pueda efectuar una adecuada planificación de su actividad”. Para España el pacto es, en líneas generales, “satisfactorio” pues los niveles de atrapa fijados para las distintas poblaciones de interés que se atrapan en aguas de Francia, Irlanda y R. Unido “siguen las recomendaciones científicas libres, mas minimizando las reducciones de ciertas poblaciones de peces”.

La delegación de España asimismo valora como “importante” la fijación de cupos acordada por Europa y R. Unido para aquellas especies de las que España no tiene asignación mas que pueden ser “especies de estrangulamiento” en el marco de la obligación de desembarque. Se sostienen los TAC de las especies de aguas profundas (besugo y alfonsinos, esencialmente) y se calcula que las cuotas que España puede adquirir por los mecanismos existentes de bolsas y también intercambio (llamados “swaps” en el argot técnico) van a ser suficientes para cubrir los niveles de atrapas eventuales anuales de la flota de España.

En las próximas semanas empezará la tramitación para la transposición de este pacto a la legislación comunitaria a través del Reglamento anual de TAC y cuotas y para el que se habían adoptado cuotas temporales para estas especies pesqueras compartidos con el R. Unido para el primer trimestre del dos mil veintidos anteriormente Consejo de Ministros de Agricultura y Pesca de la Unión Europea.

La satisfacción aproximadamente contenida del ministro Lisas tanto respecto al pacto pesquero con G. Bretaña como con relación a los cupos pactados en la asamblea de primeros de diciembre contrasta con el malestar de los pescadores asturianos, quejosos pues “llueve sobre mojado” y preocupadísimos “porque si en especies como la merluza el cupo de dos mil veintiuno no alcanzó para pescar las toneladas mínimas que dejan lograr el umbral de rentabilidad, con nuevos recortes en dos mil veintidos será la ruina total”.

Como viene notificando este diario, la flota pesquera asturiana centra su malestar en el mazazo que supuso el anuncio de un nuevo recorte –el ocho,2 por ciento– del cupo máximo de atrapas de merluza que se van a poder hacer el próximo año en aguas del Cantábrico, mas el escenario todavía es más trágico si se examina la evolución de los cupos de las diez pesquerías sostienes a control comunitario y cuyos Totales Aceptables de Atrapas (TAC) asimismo han sido acordados este mes o bien a fines de verano: abadejo, bacaladilla, bocarte, cigala, chicharro (jurel), gallo, lenguado, merluza, pixín (rape) y xarda (caballa).

De esas diez especies, todas y cada una de mucho interés para los pescadores asturianos, 8 han visto mermar sus cupos desde dos mil quince, cuando Europa apretó el acelerador en su estrategia de regular la actividad pesquera conforme el criterio del Desempeño Máximo Sustentable (RMS). De mayores a menores porcentajes de recorte practicados, esta es la lista: cigala (setenta y cinco con ochenta y seis por ciento), merluza (cuarenta y cuatro con ocho por ciento), lenguado (treinta y nueve con veintiuno por ciento), chicharro (treinta y siete con noventa y uno por ciento), xarda (veinticuatro con sesenta y cuatro por ciento), abadejo (veintiocho con treinta y siete por ciento), bacaladilla (nueve con setenta y nueve por ciento) y bocarte (cuatro por ciento, aunque a cargo de la presentación de informes científicos que podrían dar un vuelco a la cantidad).

“A la vista de la nula utilidad que comienzan a tener los navíos de pesca igual debemos plantarlos en la mitad de la Puerta del Sol de la capital española a fin de que sean una atracción turística”, ironizó hace algunos días el presidente de la Federación de Cofradías de Pescadores de Asturias, Adolfo García Méndez. Entonces todavía no eran conocidos los nuevos recortes acordados con R. Unido.

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