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jueves, 21 octubre, 2021

Catalunya empieza a desmontar sus vacunódromos al lograr el ochenta por ciento de inmunizados

  • Salut arranca con el de La Farga de L’Hospitalet, que se amoldará para priorizar una «estrategia de cercanía» en pos de los no vacunados

  • De los sesenta puntos de vacunación que hay en toda Catalunya, solo van a quedar diecinueve en las próximas semanas dedicados a primeras dosis

Con un ochenta y uno por ciento de su población mayor de doce años inmunizada contra el covid-diecinueve, Catalunya ha empezado este miércoles a desmontar sus vacunódromos. De los sesenta puntos de vacunación que hay, solo van a quedar diecinueve. El primero en cerrar es, este miércoles, el de La Farga de L’Hospitalet de Llobregat, lugar desde el que la secretaria de Salut Pública, Carmen Cabezas, ha atendido a los medios. Durante estos meses, en La Farga se han puesto unas cuatrocientos vacunas y han llegado a administrarse hasta siete mil vacunas en un día.

«Vamos amoldando la estrategia de vacunación, con lo que puntos como este se amoldan para priorizar una estrategia de cercanía», ha dicho Cabezas, quien, como ya había comentado en otras ocasiones, ahora Salut Pública está centrada en «buscar a la gente que no se ha vacunado».

Por el momento, de los sesenta puntos de vacunación repartidos por toda Catalunya, la ‘conselleria’ va a desmontar inminentemente, este miércoles, el de La Farga y el Palau Firal de Manresa. Otros muchos van a cerrar en los próximos días. Salut va a dejar, por el momento, diecinueve puntos de vacunación que se dedicarán a poner primeras dosis y otros treinta y ocho dedicados a poner segundas dosis pendientes. Mas la idea es, las próximas 3 semanas, cerrar estos treinta y ocho que ponen segundas dosis cuando acaben y que solo queden los diecinueve para primeras dosis, si bien con menos dotación de personal (entre ellos, la Fira de Barna, el vacunódromo más grande de Catalunya). Y esto es por el hecho de que Pfizer es la vacuna que más se administra en Catalunya y tiene un ciclo de veintiuno días.

La resolución de comenzar a desmontar ya, poquito a poco, sus grandes vacunódromos debe ver con una situación epidemiológica en la que «las tasas están bajando», ha explicado Cabezas. «No obstante, en estos últimos días, estamos atascados, tal y como si ya hubiésemos bajado al límite. De ahí que es fundamental ver qué va a pasar estos próximos días y estar pendientes del otoño», ha precisado la secretaria de Salut Pública.

Cabezas ha detallado que los profesionales de los puntos que van a cerrar se destinarán a fortalecer esas estrategias de cercanía para vacunar a aquellos conjuntos de la población que aún no han recibido ninguna dosis. Asimismo ha reivindicado el trabajo de los profesionales que a lo largo de la primera fase de la campaña ya han llevado a cabo estas estrategias comunitarias que ahora se fortalecen en cooperación con la atención primaria y entidades para vacunar en centros comerciales, mezquitas y mercadillos, entre otros muchos.

Llamadas telefónicas

Cabezas ha hecho un llamamiento a aquellas personas que aún no se han vacunado a hacerlo tanto en los puntos de vacunación que se sostendrán abiertos como en las estrategias comunitarias que se impulsarán desde el departamento: «Es muy importante», ha reivindicado. Salut ha hecho llamadas telefónicas a más de quince personas de entre veinte y cuarenta años que no se quieren vacunar. ¿Los motivos? «La mitad afirman que no lo consideran preciso. Mas hay que rememorar que, de las ciento cincuenta y seis personas ingresadas ahora en ucis, unas 9 tienen entre veinte y cuarenta años. Y, de estas, 8 no estaban vacunadas. La vacuna es muy, buenísima para prevenir hospitalizaciones y ucis», ha insistido la médica.

El otro motivo que esgrime la gente que no se quiere vacunar es el «temor a los efectos desfavorables». La enorme mayoría de estos efectos, sin embargo, son solo cansancio, dolor cabeza y malestar, que se pasan «enseguida». Conforme estimaciones de Cabezas, en Catalunya el movimiento negacionista representa, como el máximo, al cinco por ciento , esto es, está a niveles bajísimos.

Asimismo ha reconocido que existen renuencias a la vacuna entre la población inmigrante, mas eminentemente por las «barreras lingüísticas». «De ahí que precisamos esta actuación de cercanía», ha insistido Cabezas.

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