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ciento setenta y cinco

ciento setenta y cinco

El independentismo tenía a Pedro Sánchez atado y bien atado y en vez de medir bien sus fuerzas se dio el gustazo patriotero de no aprobarle los presupuestos, y representando a la dignidad de los presos y compitiendo como siempre y en toda circunstancia Esquerra y Convergència a ver quién era el más imprudente, llegamos el día de ayer a los ciento setenta y cinco miembros del Congreso de los Diputados que al presidente del Gobierno le bastaron para elevar a Meritxell Batet como presidente del Congreso sin precisar para nada los votos del secesionismo.

Es verdad que Esquerra tiene más miembros del Congreso de los Diputados de los que tenía mas no son ya definitivos. Si bien los republicanos no han caído -como los coincidentes- en la descomposición mental de pensar que existe la «república catalana», ni ningún orden que emane del 1 de octubre, siguen con demasiadas contrariedades para comprender la realidad y saber qué hacer con ella. Con el veto a Miquel Iceta deseaban no perder voto esencialista, mas lo que retuvieron en el extremo residual que se les escapó por el centro mayoritario, donde tienen más votantes. Trabajos de centralidad perdidos y de esta manera Ada Colau les está prácticamente empatando en la recta final de la campaña.

El independentismo prosigue pensando en clave chechena, tal y como si los catalanes pasásemos frío y apetito. Y no somos chechenos, ni palestinos, ni partisanos. Somos una de las comunidades más libres, prósperas y bienestantes de Europa. Somos Barna, con sus playas y sus restoranes, con sus más de trescientos días de sol por año, con su vida afable, prácticamente anestesiante, y sus ciudadanos fenicios, cobardes y sentimentales.

Que seamos un tanto idiotas, pedantes, petulantes; que nos creamos el ombligo del planeta, que votemos con los pies y que desdeñemos a España en el momento en que nos gana por goleada, no quiere decir que estemos prestos a arriesgar nada para conseguir la independencia, ni tan siquiera para liberar a los presos o bien traernos a los escapados, que nos agradan considerablemente más donde están para podernos continuar quejando.

Y tenemos todavía todo este desastre por remontar y estamos más solos que la una y a Pedro Sánchez no le hacemos ninguna falta.