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Consejos para superar el miedo a la Navidad

Primero son los anuncios de televisión, después los luminosos en los centros comerciales, anunciando que ya está casi aquí. Una año más se acerca la Navidad. Un gran acontecimiento para muchos, un trago duro de pasar para otros.

Un dato significativo: las consultas psicológicas se incrementan en estas fechas previas a las celebraciones familiares. Según la directora técnica de Origen, Pilar Conde, muchas personas son conscientes de las dificultades a las que se enfrentan cada año y piden ayuda para tratar de evitar el malestar que les producen estas fiestas. Acuden en busca de ayuda porque tienen miedo a la Navidad.

¿Cómo se gestiona ese miedo? Con herramientas útiles que se basan en analizar con el psicólogo las situaciones a las que tememos enfrentarnos y “flexibilizarlas”, es decir, tratar de verlas desde fuera, con otra perspectiva, así como despojarlas de su carga emocional, explica la experta. A partir de ahí, se trata de cambiar nuestro comportamiento, nuestras acciones, para ver si conseguimos otros resultados y, de esta forma, si somos capaces de enfrentarnos al ambiente navideño sin temor.

En cuanto a la fórmula magistral sobre cómo actuar en las fechas señaladas, Conde asegura que lo mejor es no forzar la rutina personal, y asumir que se van a producir ciertos cambios durante esos días. Si bien es cierto que hay quien emprende un viaje lejano para estar lejos de los villancicos y el turrón, otros no se lo pueden permitir, por lo que la clave está en negociar las visitas en Nochebuena, Nochevieja y otras reuniones familiares. Si no queda más remedio, lo mejor es asumirlo, pero siempre, habiendo acordado antes de las reuniones el tiempo de permanencia. Es decir, que el resto sepa cuánto tiempo se va a quedar, sobre todo la pareja, que suele con la persona que solemos tener dificultades por estos temas. Por lo demás, explica la psicóloga, lo mejor es continuar con la dinámica habitual.

El origen común de la tristeza y los pensamientos depresivos asociados a la Navidad suele tener que ver con pérdidas, con la añoranza de seres queridos que ya no están con nosotros o con experiencias negativas vividas en la infancia, la edad de la vida en la que estas fechas se viven con toda la ilusión e intensidad. Si año tras año, las “fiestas entrañables” se convierten en una pesadilla, aparece el tercer motivo, que no es otro que el miedo a padecer esa angustia una vez más.

Otro aspecto a considerar es la frustración asociada al gran gasto que se produce en diciembre y enero, tanto en regalos, como en ropa y alimentos. Hay quienes no pueden permitirse un desembolso tan grande como a ellos les gustaría. Si estas personas, además, valoran lo que los demás piensen de ellos, este puede ser un tema importante, que provoque cierta ansiedad, llegando a convertirse en un momento crítico.

Sin embargo desde Origen señalan la convivencia familiar como el centro neurálgico de la dinámica de estos días, al tratarse de unas fechas que se viven con las personas más cercanas. El contacto forzado con la familia, declara Pilar Conde, puede generar emociones negativas que nos generan vulnerabilidad y pérdida de control. El motivo es que, aunque hayamos aprendido a relacionarnos de manera diferente en otras áreas de la vida, al volver a casa reaccionamos de la misma manera ante dinámicas antiguas de comportamiento, lo que nos obliga, en cierta manera a ser quienes ya no somos. Además, Por otra parte, pueden quedar pendientes experiencias negativas que no se han resuelto con el paso de los años.

Más allá de este problema de quienes sienten verdadero miedo a la Navidad, a otros simplemente no les gustan estos días. Para ellos, Pilar Conde deja unos sencillos consejos con los que pasarlo un poco mejor:

– Contágiate de la energía de los niños. Disfruta del bienestar que aporta el alegrar a los demás.

– Disfruta de los beneficios de los días festivos, descansa y organízate actividades que son de tu agrado.

– Si te sientes obligado a estar en algún lugar debido a tu relación de pareja o familia, centra el pensamiento en el bienestar que a él o a ella le generan tu esfuerzo. Hoy por ti mañana por mí.

Finalmente, la Navidad suele ser un revulsivo en cuanto a cambios en la vida, puesto que supone una época simbólica de transformación. Comienza un año, termina otro. Así pues, las consultas psicológicas vuelven a repuntar. En enero la búsqueda se basa en procesos de coaching que ayuden a cumplir los famosos propósitos de año nuevo.

La Razon