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martes, 18 enero, 2022

de banco local a cuarta entidad de España

  • El pasado treinta y uno de diciembre se cumplió el aniversario de la fundación de la entidad por ciento veintisiete empresarios para financiar la industria textil

El pasado treinta y uno de diciembre marcó el ciento cuarenta aniversario de la fundación del Sabadell, la tercera financiera más vieja de la enorme banca de España tras el Santander y el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria (los dos creados en mil ochocientos cincuenta y siete) y por delante de La Caixa (mil novecientos cuatro). El pequeño banco fundado en mil ochocientos ochenta y uno por ciento veintisiete empresarios y profesionales de la población vallesana para financiar la esencial industria textil local ha vivido un largo viaje en el que ha subsistido a la desaparición de cientos de entidades hasta transformarse hoy día en la cuarta entidad de España por activos (doscientos treinta y seis mil noventa y cuatro millones de euros en el mes de septiembre).

Sabadell vivió una temporada de efervescencia en la segunda una parte del siglo XIX: su población pasó de seis mil habitantes en mil ochocientos cincuenta a veinte.000 en el instante de fundación de la entidad en mil ochocientos ochenta y uno merced a la industria textil, cuya producción representaba el veinte por ciento de la de toda España. Unos años ya antes, en mil ochocientos cincuenta y nueve, había nacido Caixa Sabadell (el día de hoy integrada en Banco Bilbao Vizcaya Argentaria) para fomentar el ahorro de los trabajadores, mas dicha entidad no estaba desarrollada para cubrir las necesidades del floreciente empresariado local.

En verdad, el Sabadell no nació por iniciativa de una persona o bien una familia, al revés que otros muchos bancos de la temporada, sino más bien de un conjunto de hombres de negocio locales. Con un capital inicial de diez millones de pesetas, el banco se dedicó a lo largo de sus primeros años eminentemente a financiar la importación de lana de Argentina y Australia y de lignito de Francia y Asturias, actividad que abandonó a inicios del siglo veinte para enfocarse solamente a los servicios financieros a particulares y empresas. Unos años después, las crisis económicas y políticas del periodo de entreguerras mundiales de los años veinte y treinta llevaron al joven banco a la mayor crisis de su historia.

La enorme crisis

En mil novecientos veintiseis, un conjunto de trabajadores dirigidos por Francesc Monràs i Ustrell se presentó en el despacho del directivo general con un cómputo de la entidad alternativo al oficial que resultó ser auténtico. Los administradores llegaron a decidir pedir en el juzgado la suspensión de pagos, mas los primordiales directivos les persuadieron de que ello supondría la desaparición de la entidad y de que les enviaran a la capital española a buscar una solución. Tras entrevistarse con el presidente del Gobierno, 2 ministros y el gobernante del Banco de España, consiguieron salvar la situación con una línea de crédito de cuatrocientos.000 pesetas extensible a 3 millones avalada por el patrimonio personal de los miembros del consejo de administración.

En la década de los años cuarenta, el banco se ve forzado a centrarse en estabilizar su situación y regresar a la normalidad tras la Guerra Civil. La restauración económica siguiente le dejó ir medrando hasta el momento en que en mil novecientos sesenta y cinco abrió su primera oficina fuera de Sabadell, en Sant Cugat del Vallès. Desde entonces, las sucursales se expandieron por las poblaciones próximas y hasta Barna. Poco más tarde, abrió la primera en la capital de España y a fines de los setenta inauguró su primera delegación internacional, en la ciudad de Londres. En paralelo, fue la primera entidad de España en adquirir un PC (de 10k de memoria) para informatizar sus procesos administrativos.

Compras y bolsa

El enorme salto corporativo, en todo caso, empezó en mil novecientos noventa y seis con la primera adquiere de un rival: el negocio en España de NatWest, en el que estaba incluyendo el Banco de Asturias. La red de oficinas, formada por cuatrocientos sucursales, se acrecentó de cuajo en un sesenta por ciento . En los años siguientes, las adquisiciones prosiguieron con la integración del Banco Herrero, el Atlántico y el Urquijo, como con el desembarco en Florida a través de múltiples pequeñas compras. El proceso de desarrollo se vio reforzado por la salida a bolsa en dos mil uno (con un núcleo de accionistas formado en un inicio por La Caixa y el portugués Millennium BCP) y la entrada en el Ibex treinta y cinco en dos mil cuatro.

El ascenso a la primera división de la banca de España, con todo, se generó tras el estallido de la burbuja inmobiliaria en dos mil ocho. En los años siguientes, el Sabadell adquirió el Banco Guipuzcoano (dos mil diez), la CAM (dos mil once), la red de oficinas de Catalunya y Aragón de la vieja Caixa Penedès (dos mil doce), el Banco Gallego y el negocio en España de Lloyds (dos mil trece). Además de esto, dio al fin un enorme salto en su internacionalización con la integración del británico TSB (dos mil quince) y la creación de un banco en México (dos mil dieciseis).

La digestión de todas y cada una estas compras y el entrecierro persistente de bajos géneros de interés le llevó a negociar su absorción por el Banco Bilbao Vizcaya Argentaria a fines de dos mil veinte, lo que hubiese supuesto su desaparición. Mas la carencia de pacto sobre el costo rompió las conversaciones y el consejo encabezado por Josep Oliú desde mil novecientos noventa y nueve decidió apostar por continuar a solas, lo que ha tolerado a la entidad cumplir los ciento cuarenta años.

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