/De esta manera se reparten los cargos en el Gobierno a la valenciana como el que demanda Iglesias a Sánchez
De esta manera se reparten los cargos en el Gobierno a la valenciana como el que demanda Iglesias a Sánchez

De esta manera se reparten los cargos en el Gobierno a la valenciana como el que demanda Iglesias a Sánchez

El secretario general de Podemos, Pablo Iglesias, se ha inspirado en el acuerdo de Gobierno alcanzado en la última legislatura en la Comunidad Valenciana entre las fuerzas de izquierdas para demandarle a Pedro Sánchez que replique un modelo afín en su próximo Ejecutivo. La tesis es clara. Podemos solo apoyaría la investidura del aspirante socialista como presidente si este admite dar entrada en el Gobierno a líderes de la capacitación morada.

El Partido Socialista Obrero Español se muestra reluctante a aplicar este modelo y apuesta por regir a solas. Mientras que, el líder de los socialistas valencianos y presidente de la Generalitat, Ximo Puig, ya ha asumido que va a deber dar entrada a Podemos en su nuevo Ejecutivo frente a la demanda de la capacitación de Iglesias. A este respecto, este jueves, Puig ha protegido la conformación de ejecutivos «lo más estables posibles» y ha incidido en que «un Gobierno cómplice en la villa de Madrid es fundamental» para la Comunitat Valenciana.

De esta manera se ha pronunciado Puig minutos ya antes de participar en la romería a la Santa Faz de Alicante siendo preguntado por si acaso ve razonable un Gobierno de su compañero de partido Pedro Sánchez en minoría con apoyos puntuales.

«Le atañe al presidente del Gobierno pues estamos a unos días solo de las elecciones y cada uno de ellos va a tener su posición», ha indicado Puig ya antes de continuarse que, por su lado, apuesta por «gobiernos lo más estables posibles». En el caso valenciano, la estabilidad que preconiza Puig pasa por un acuerdo en el que múltiples formaciones se reparten los departamentos de la Administración autonómica.

El Ejecutivo valenciano al que se refiere Iglesias se conformó tras las elecciones autonómicas de dos mil quince, donde se unieron los 3 partidos de izquierdas. PSPV-Partido Socialista, Compromís y Podemos firmaron un pacto, conocido como el Acuerdo del Botánico, que trazaba unas líneas maestras en las prioridades de la administración. En él se incluía que las 2 primeras fuerzas regirían de forma conjunta en la Generalitat mientras que los morados darían apoyo desde el Parlamento. De esa forma. el socialista Ximo Puig consiguió ser ungido como presidente de la Generalitat. El PSPV-Partido Socialista cedió a Compromís la Vicepresidencia y la Portavocía, que aceptó Mónica Oltra. De esta forma se sostuvo a lo largo de toda la pasada legislatura, a pesar de que a mitad se le ofreció a Podemos entrar y lo rechazó frente al miedo inicial de que podría pasarles factura.

Este Ejecutivo, formado por diez consellerias, tenía un reparto de 5 para el PSPV-Partido Socialista Obrero Español y otras 5 para Compromís, y se fundamentaba en el llamado «mestizaje». O sea, en cada departamento existía un juego de equilibrios en los altos cargos, de forma que si el primer peldaño estaba dirigido por un socialista, en el segundo (segregarías autonómicas) y el tercero (direcciones generales) se hallaba alguien de la alianza (y a la inversa). Un modo de aplicar contrapesos que en unas consellerias ha funcionado más que en otras. Recordados son, por servirnos de un ejemplo, los graves enfrentamientos en Economía.

La investidura de Puig, a cambio de cargos
El escenario tras los recientes comicios en la Comunidad Valenciana ha alterado y, con una nueva victoria de la izquierda, el futuro Gobierno autonómico -salvo un absoluto descalabro negociador- no solo va a estar conducido por PSPV-Partido Socialista y Compromís, sino va a entrar Podemos al lado de Esquerra Unida, con quien se presentó en alianza. Si bien la capacitación que lidera Rubén Martínez Dalmau ha perdido apoyos en las últimas elecciones y ha pasado de 13 a 8 escaños, sus miembros del Congreso de los Diputados son claves para la investidura de un presidente socialista. Y Podemos ahora solicita a cambio cargos en el Gobierno valenciano.

Para proseguir en el cargo a Ximo Puig no le queda más antídoto que reiterar la fórmula con un nuevo actor, si bien hay un discute sobre la revisión del procedimiento. El reparto plantea una seria complejidad y los socialistas, ante su notable desarrollo en votos, pretenden que se reequilibre a favor suyo con mayor número de departamentos. Hay quien plantea que, por lo menos, quien ostente la conselleria y su número 2 sí sean del mismo color para eludir fuertes choques como los que se han producido en ciertos proyectos clave.

Todo se halla abierto y la distribución va a depender de entrada de la representatividad, teniendo presente cuestiones como las sintonías personales, que a veces asimismo han pesado.