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lunes, 10 mayo, 2021

de este modo mejora el estado de ánimo de los vacunados

Incluso a falta de datos científicos, los médicos de familia piensan que la ansiedad y la sofocación poblacional ocasionada por la pandemia bajarán con la vacuna. Las ventajas en la salud mental ya se perciben en ciertos inmunizados, quienes se aprecian «más contentos». Los geriátricos se sienten «salvados». «La gente sale con una sonrisa de oreja a oreja tras el pinchazo», afirma una enfermera.

Araceli Vallejo, retirada de sesenta y cuatro años y vecina de Sant Celoni (Vallès Oriental), ha pasado un último año «realmente triste». Ha visto poquísimo a sus nietos, sobre todo a los 2 que viven en Barna (los otros 2 viven en Sant Celoni), debido al confinamiento comarcal. «Además de esto, mi padre tiene noventa y seis años y me daba pena que los últimos años de su vida fuesen de esta manera», cuenta. Mas el estado de ánimo de Vallejo ha dado un vuelco hace poco más de un mes, en concreto desde el momento en que se vacunó contra el coronavirus.

«Estoy más contenta y considerablemente más sosegada. Me ha disminuido mucho la sofocación de ya antes. Estoy con ganas de que todo el planeta se vacune». Ya puede ir a buscar a sus nietos (los que viven en Sant Celoni, puesto que el cierre comarcal prosigue) al instituto sin «peligro» de contagiarse. En el mes de julio, su padre, el bisabuelo de los pequeños (asimismo vacunado), cumple noventa y siete años y Vallejo espera juntarse con la familia y festejarlo.

El caso de Vallejo ejemplariza de qué forma se sienten una gran parte de los que han sido vacunados contra el covid-diecinueve, la enfermedad que tiene en alerta al planeta desde hace un año. Todavía no hay datos científicos sobre de qué forma la inmunización mejora la salud mental de quienes ya tienen el pinchazo, mas la sensación de los médicos de primaria en sus consultas es que es de esta forma. Lo apuntó el primer día de la semana el directivo del Centro de Coordinación de Alarmas y Urgencias Sanitarias, Fernando Simón. «La vacuna es muy ventajosa, asimismo para la salud mental de todos», afirmó el epidemiólogo en conferencia de prensa.

«Nos hallamos a gente mayor que lleva un año recluida en su casa y que llora de la emoción cuando la llamas para vacunarla», certifica Ethel Sequeira, médica de familia en el CAP Casanova de Barna y miembro de la Societat Catalana de Medicina Familiar i Comunitària (Camfic). «Es apasionante vacunar a los mayores», agrega. Para Sequeira, el «ejemplo muy, muy claro» de las ventajas de la vacuna se refleja en los ancianos de las viviendas, quienes hace un año estaban «fallecidos de temor» y ahora «han vuelto a la vida». «No tenemos datos científicos, mas estoy segura de que, en los vacunados, han bajado la ansiedad y la sofocación. La vacuna va a tener, seguro, una influencia positiva en la salud mental», opina esta médica.

Los geriátricos: «Estamos salvados»

VÍDEO ID: once millones seiscientos sesenta doscientos cuarenta y tres

El geriátrico Sant Pere de Les Fonts de Terrassa poquito a poco el ritmo de visitas de ya antes de ya antes de la pandemia, si bien con las debidas restricciones: los encuentros son siempre y en toda circunstancia al aire libre y los familiares no pueden abrazar a las ancianas. «Aquella sofocación de ya antes ya no está», afirma Andrés Rueda, directivo de una residencia de jubilados que alardea de no haber tenido un solo contagio en su interior. «Estamos más apacibles, si bien nuestras familias vienen poco pues no están vacunados», cuenta Pepita Gallinat, residente de ochenta y cinco años.

«Lo que nos preocupa ahora es la familia. Nosotras estamos resguardadas. Estamos contentas y salvadas», agrega Josefina Puig, de noventa años. Aquel temor al virus ya no existe merced a la vacuna. «Nuestra preocupación más grande ahora es la familia», insiste Natalia Becedas, ochenta y nueve años.

Estas ancianas echan de menos ver más a sus nietos y estar más tiempo con ellos. Verlos medrar. «Tengo una nieta en Francia que ha tenido un bebé y solo lo conozco por fotografías», explica Becedas. «Es que esto es mundial. Yo asimismo tengo un hijo en Suecia y tampoco puede venir. Mas tengo fe en la vacuna», responde Gallinat. «Aún muere bastante gente…», masculla Isabel Martínez (noventa y seis años). «Deseamos que se vacune todo el planeta», agrega. Saben que regresar a la normalidad implica que por lo menos el setenta por ciento de la población esté vacunada.

Los vacunados con AstraZeneca

Frente al entusiasmo que viven los geriátricos asimismo está la otra parte, la de los pacientes vacunados con AstraZeneca (los de sesenta a sesenta y nueve años) que viven la «alegría» de estar inmunizados y, al unísono, la «sofocación» por la posible vinculación del medicamento con las trombosis. Hay «bastantes personas», reconoce esta médica, que no se quieren vacunar con AstraZeneca o bien que llaman a los CAP a fin de que les cambien la vacuna, algo que no se puede hacer. «Otra gente afirma que se espera para vacunarse. Deben comprender que, si no lo hacen ahora, no sabemos en qué momento le vamos a poder ofrecer otra vacuna. Y insisto: debe darles más temor el virus que la vacuna. Los efectos secundarios son muy raros», declara. Sequeira agrega que quienes deciden vacunarse salen todos con una «sonrisa» tras el pinchazo.

«Puedo intuir esta calma en los vacunados. En las llamadas lo notamos: hay una preocupación por vacunarse lo antes posible», explica por su lado Pepi Estany, enfermera del CAP Artesa de Segre (Lleida) y organizadora del conjunto de vacunas de la Associació d’Infermeria Familiar i Comunitària (Aificc). Cree, como Sequeira, que la vacuna va a suponer una «gran mejora» en el aislamiento de las personas y en su estado de ánimo, incluso a falta de datos oficiales. «La gente sale de vacunarse con una sonrisa de oreja a oreja», afirma.

Sebas Pi, maestro de música de cincuenta y cuatro años en Barna, reconoce estar «más sosegado» desde el momento en que se vacunó con AstraZeneca. «No solo por mí, sino más bien asimismo por el resto. Creo que he hecho bien vacunándome», cuenta Pi. Lo pincharon a inicios de febrero y en el mes de mayo le van a poner la segunda dosis. «Me quiero vacunar ya totalmente con las 2 dosis». Para él, fue una «sorpresa realmente agradable» percibir el mensaje de la Conselleria de Salut para pedir vez. Se vacunó de forma inmediata al día después.

Afirman lo mismo Joaquín Osuna (sesenta y uno años) y Lola González (sesenta y cinco), dueños de un quiosco en el paSeo de Sant Joan de Barna. Se vacunaron con AstraZeneca hace un mes y repiten lo que afirma la mayor parte. «Estamos considerablemente más sosegados. Teníamos miedo: siempre y en toda circunstancia en la calle, con tanta gente…», comenta González.

«Desilusionados»

Mas asimismo están quienes se sienten «desilusionados» frente a la información que ha ido saliendo del medicamento de AstraZeneca. Es el caso de Mireia Bertran, profesora de primaria en Gerona de cuarenta y siete años. «Era reticente a vacunarme, mas por respeto a otra gente y por seguridad lo hice. El día que me fui a vacunar salió la nueva de los trombos…», narra del otro lado del teléfono.

«El día que paralizaron la vacunación [que se retomó días después] fue un desengaño y una decepción muy grande. Me cogió sofocación después, de no saber qué me pasaría. Ahora no sabemos si nos administrarán la segunda dosis y está todo paralizado», comenta Bertran. Hoy, está sana y salva y no ha tenido efectos graves secundarios, alén del malestar de los un par de días siguientes, que entran dentro de lo común

España baraja 3 opciones para los menores de sesenta años vacunados con la primera dosis de AstraZeneca (el medicamento se prosigue administrando solo a los mayores de esa edad): ponerles sus pertinentes, administrarles una segunda dosis de otro medicamento o bien dejar a este colectivo sin segundas dosis dada la alta protección que ofrece la primera (en torno a un setenta por ciento ).

El porcentaje de aparición de trombosis en enfermos graves de coronavirus es del dieciseis con cinco por ciento , frente al 0,0004 por ciento de incidencia tras la inoculación de AstraZeneca. Coger un aeroplano o bien tomar anticonceptivos implica más probabilidades de padecer coágulos graves.

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