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jueves, 5 agosto, 2021

El catalán no independentista: ¿especie en extinción o bien protegida?

El catalán no independentista se ha puesto de moda… fuera de Cataluña. En las 4 provincias catalanas no se habla nunca de los catalanes desafectos al separatismo por el hecho de que no hay que desviarse de ciertas ideas ya muy fijadas en el ideario ‘indepe’: los catalanes somos «un sol poble», el enfrentamiento es entre Cataluña y España, en Cataluña todos estamos conformes con el camino a la separación…

Mas de pronto, fuera de Cataluña se habla del catalán no independentista como colectivo. Es una mala nueva para el independentismo, que prácticamente siempre y en todo momento lo tiene todo calculado mas al que asimismo siempre y en toda circunstancia se le va la mano, y en su exageración algo se les escapa.

El catalán no independentista es diverso, vive tanto en la Seo d’Urgell como en Mataró, hay jóvenes y mayores… mas tiene ciertas peculiaridades comunes. El catalán no independentista sabe que es mejor no opinar públicamente ni entre amigos que abrir la boca para decir lo que piensa. Sabe asimismo que silenciar no es solución pues la no adhesión es una forma de traición para el independentismo. Sabe que jamás debe protestar ni levantar la voz, que lamentarse en la escuela por la inmersión puede dañar a sus hijos, con lo que mejor silenciar. El catalán no independentista sabe que si es trabajador público y no participa en una concentración o bien pone dinero en la caja de resistencia va a ser señalado como ‘botifler’ y no ascenderá nunca y sabe que si es parte de un club o bien un instituto profesional y no pone la ‘i’ entre sus apellidos, si bien se llame Garcia López, nunca va a llegar a presidente de la organización.

El catalán no independentista debe admitir las cosas como son pues si levanta la voz está solo, absolutamente nadie le va a resguardar y menos el Gobierno de España, que siempre y en todo momento tiene alguna ley que convenir o bien decreto que convalidar en el Congreso donde el voto del nacionalismo catalán es prácticamente siempre y en toda circunstancia preciso. Y ya se sabe: ¿qué vale la opinión, derechos y vida de un de España que vive en Cataluña y no es independentista en frente de los cambalaches del poder? La historia nos ha enseñado que nada. Solo un instante fugaz, la noche del tres octubre, los catalanes no independentistas se sintieron amparados cuando Su Majestad el Rey Felipe VI dijo: «Sé realmente bien que en Cataluña asimismo hay mucha preocupación y gran inquietud con la conducta de las autoridades autonómicas. A quienes de esta manera lo sienten, les digo que no están solos, ni lo estarán; que tienen todo el apoyo y la solidaridad del resto de los españoles, y la garantía absoluta de nuestro Estado de Derecho en la defensa de su libertad y de sus derechos».

Al otorgar los indultos, Pedro Sánchez se ha ocupado de vaciar de contenido ese alegato y de quitarle todo el valor a esas palabras. El resto de los españoles muy frecuentemente se han preguntado: «¿Por qué razón no levantan la voz los catalanes no independentistas en frente de los desmanes de las autoridades autonómicas?» Es una acusación injusta, los catalanes no independentistas son las víctimas del ‘procés’ y de los pactos entre los gobiernos de Pujol-Pero-Puigdemont-Tuesta y Aragonès con los gobiernos de González-Aznar-Zapatero-Rajoy y Sánchez. La obligación de los catalanes no independentistas es con su trabajo y su familia. Ser kamikazes, levantar la voz sin cobertura ni respaldo alguno es irresponsable. El día que fuera de Cataluña alguien comience a tomarnos de verdad y nos considere de pie de igualdad con nuestros vecinos independentistas las cosas comenzarán a mudar para bien.

Carlos Ruiz Zafón, Juan Marsé, sin memoria
En el mes de diciembre del dos mil veinte, Cs presentó una resolución en el Parlamento de Cataluña para rendir homenaje a 2 de los escritores más grandes que ha dado Cataluña en el siglo veinte, los dos últimamente fallecidos: Carlos Ruiz Zafón y Juan Marsé. El voto de ERC y Junts rechazó esa posibilidad de homenaje y recuerdo a los autores de ‘La Sombra del Viento’ y ‘Últimas tardes con Teresa’.

El sectarismo no es fruto del ‘procés’ o bien un calentón del instante. Es una estrategia de ingeniería social y limpieza cultural que viene de lejos, el que no se pliega al dictado separatista en Cataluña sobra. Es por ese motivo que la participación de Cataluña en la Feria del Libro de Frankfurt fue polémica cuando la Generalitat no invitó a autores catalanes que escriben en lengua castellana o bien últimamente la exconsejera de Cultura Miariàngela Vilallonga afirmaba, sin ruborizarse, que se debía investigar «porque en TV3 se charlaba tanto castellano».

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