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lunes, 10 mayo, 2021

El conjunto BFA-Bankia perdió cinco mil quinientos diecisiete millones ya antes de la fusión con CaixaBank

  • Los números colorados responden a un efecto contable por la integración y no van a aumentar la cantidad del rescate

  • El FROB asimismo padecerá pérdidas mas no afectarán a las cuentas públicas ni a la restauración de ayudas

  • La participación del Estado se ha valorizado en mil setecientos millones desde septiembre y en unos seiscientos veinticinco millones en dos mil veintiuno

El conjunto BFA-Bankia perdió cinco mil quinientos diecisiete millones de euros el año pasado, frente al beneficio de trescientos diez millones de dos mil diecinueve. Se trata de los terceros números colorados desde su nacimiento en dos mil diez, los primeros que padece desde su nacionalización en dos mil doce (veintiuno y doscientos treinta y ocho millones) y los décimos mayores registrados por una compañía de España. El resultado negativo de dos mil veinte, no obstante, no guarda relación con el que ensayó el año de su intervención. El rescate público dejó entonces brotar y sanear las pérdidas ocultas en su cómputo, sobre todo en activos inmobiliarios, al paso que ahora lo que se ha producido es un efecto meramente contable a consecuencia de la fusión por absorción de Bankia por la parte de CaixaBank.

Hasta el momento en que se cerró esa operación hace unas semanas, el conjunto bajo control público tenía una estructura doble. Por encima estaba la matriz, BFA, entidad poseída al cien por ciento por el Estado, que por su parte tenía una participación del sesenta y uno con ochenta y tres por ciento en Bankia. Dicha participación le daba el control de su filial, con lo que las dos entidades presentaban unos resultados como conjunto afianzado, aparte de los individuales (Bankia sola ganó doscientos treinta millones en dos mil veinte, al paso que BFA perdió ochocientos treinta y dos millones por la caída en bolsa de su participada).

La fusión del banco con CaixaBank, no obstante, forzó al conjunto a reclasificar su participación en Bankia como libre para la venta en sus cuentas del año pasado, puesto que BFA iba a dejar dentro de poco de supervisar la entidad resultante (ahora tiene el dieciseis con uno por ciento de exactamente la misma, frente al treinta por ciento de la Fundación Bancaria La Caixa). La normativa contable fuerza a las compañías a calcular de nuevo el valor de los activos que van a traspasar y de ello se derivó una depreciación de los de Bankia en el cómputo del conjunto de cinco mil quinientos ochenta y cuatro millones, hasta los doscientos cuatro mil doscientos cuarenta y tres millones, que es la que explica las pérdidas de cinco mil quinientos diecisiete millones de la cuenta de resultados.

Menos que el valor contable

Para comprender esa depreciación hay que tomar en consideración que todos y cada uno de los bancos -salvo Bankinter- valen actualmente en bolsa bastante menos del valor que dan a sus activos en sus libros de contabilidad (los inversores ven al ámbito poco atrayente por los tipos negativos del Banco Central Europeo, mas las entidades comprenden que tienen más capacidad de producir resultados de la que se les reconoce). CaixaBank, de esta manera, ha pagado por Bankia un coste de mercado (unos tres mil ochocientos doce millones) inferior a su valor en libros y a su patrimonio neto, lo que ha obligado a BFA-Bankia a reducir el valor de los activos de la filial en esos cinco mil quinientos ochenta y cuatro millones.

Ello no implica que la fusión vaya a ser necesariamente un mal negocio para los impositores. La participación pública en Bankia y desde hace semanas en CaixaBank se ha valorizado en unos mil setecientos millones desde el instante en que se anunciaron las negociaciones de integración en el mes de septiembre y en unos seiscientos veinticinco millones en lo que va de dos mil veintiuno, hasta los tres mil trescientos setenta y cinco millones. Esta revalorización no se hubiese producido con prácticamente total seguridad de continuar las entidades a solas, puesto que los inversores comprenden que la entidad integrada tienen más capacidad de producir beneficios, y por lo tanto de abonar unos dividendos que dejen al Estado recobrar ayudas públicas. La nueva CaixaBank estima que va a poder recortar sus gastos en setecientos setenta millones y acrecentar sus ingresos en doscientos noventa millones por año.

La factura final del rescate, en cualquier caso, no se va a saber hasta el momento en que el Estado salga del capital (se termina de dar hasta el final de dos mil veintitres para hacerlo). Por el momento, solo ha ingresado trescientos cuarenta y seis millones de euros, un uno con cuatro por ciento de los veinticuatro y sesenta y nueve millones que inyectó. Bankia ha devuelto tres mil trescientos tres millones, mas esos fondos jamás han llegado a las arcas públicas por el hecho de que han servido para cubrir una parte de la caída en el patrimonio de BFA provocada por las pérdidas que ha amontonado desde el dos mil quince a raíz de la bajada en bolsa de su participada

Efecto en el FROB

Como adelantó EL PERIÓDICO en el mes de octubre, la fusión asimismo va a impactar en las cuentas de Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), el organismo estatal dueño de BFA. Siendo el accionista de control tanto de la matriz como de la filial, el ente público no contabilizaba su participación en las dos conforme su hipotético valor de mercado, sino más bien dependiendo del patrimonio neto de todo el conjunto menos los intereses minoritarios (esencialmente, la una parte del patrimonio neto de Bankia que correspondía al resto de sus accionistas que no eran el Estado). De esta manera, le daba un valor (lo que llama «importe recuperable» de las ayudas) de nueve mil quinientos treinta millones en el dos mil diecinueve.

A fines de mayo presentará de manera previsible las cuentas de dos mil veinte. De sostener exactamente el mismo criterio contable, debería apuntarse unas pérdidas de tres mil quinientos cincuenta y siete millones por su participación en BFA-Bankia, puesto que el patrimonio neto del conjunto menos intereses minoritarios bajó a cinco mil novecientos setenta y tres millones el año pasado a consecuencia del cambio contable con respecto a la filial. No obstante, al parar de ser un conjunto afianzado, lo normal sería que opte por valorar su participación conforme el patrimonio neto solo de la matriz BFA, que bajó a cuatro mil veintinueve millones, con lo que las pérdidas para el FROB ascenderían a cinco mil quinientos uno millones.

El organismo está finalizando con su auditor, Mazars, qué criterio de valoración emplea. Hay otras opciones alternativas (como el valor razonable menos los costos de venta o bien el valor actual de los flujos de efectivo futuro derivados de la inversión), mas todas y cada una van a dar sitio a una voluminosa pérdida que de manera previsible va a llevar a negativo su patrimonio neto (dos mil doscientos treinta y uno millones en dos mil diecinueve) y le va a hacer seguramente regresar a transformar en capital una parte del préstamo que recibió del Estado hace unos años (le quedan siete mil cuatrocientos cincuenta y seis millones). Esta operación, en todo caso, no aumentaría la cantidad del rescate a la banca, no afectaría a la capacidad del Estado de recobrar las ayudas, ni tendría impacto en el déficit y la deuda públicas.

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