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lunes, 10 mayo, 2021

El fin del estado de alarma, un punto y seguido para el trabajo a distancia

  • Los sindicatos no les consta que las compañías que prosiguen con toda o bien una parte de la plantilla ejercitando a distancia vayan a demandar un retorno masivo a la oficina

El retorno masivo a la oficina de los trabajadores que ejercitan en la actualidad a distancia, una vez degenere el estado de alarma, no es una estampa que ahora parezca probable. De esta forma lo explican fuentes consultadas de CCOO, Unión General de Trabajadores y Confederación General de Trabajadores; que reconocen haber recibido alguna consulta puntual sobre esta cuestión, mas no asisten a un escenario de conflictividad en los centros de trabajo. En contraste al final de la desescalada del pasado verano, cuando sí hubo un descenso notable de las rutinas de teletrabajo; esta vez las compañías que han mantenido total o bien parcialmente esta rutina no dan instrucciones de revertirla justo después del nueve de mayo. Y los sindicatos comprenden que, con las potestades autonómicas, la obligación de reducir la movilidad de personas prosigue actual para las compañías.

«No estamos como a lo largo del confinamiento, mas tampoco como anteriormente de la pandemia», viene a ser el diagnóstico que efectúan las 3 centrales consultadas sobre los presentes niveles de trabajo a distancia. Una rutina que ya antes de la llegada de la covid apenas era frecuente para el cinco por ciento de la población trabajadora, conforme los datos del Instituto Nacional de Estadística, y que en nuestros días practicaría el treinta y uno por ciento de los ocupados; conforme una investigación publicado esta semana por Infojobs y Esade.

Los niveles de trabajo a distancia han ido cambiando desde el estallido del estado de alarma. Conforme ese informe de Infojobs, a lo largo de los 3 meses de máximas limitaciones se alcanzó un pico del cincuenta y cinco por ciento de los ocupados trabajando a distancia, cifra que se ha ido moderando hasta el treinta y uno por ciento actual. Otras estadísticas rebajan esa cantidad, como las que ofrece el Instituto Nacional de Estadística, que apuntan que el dos mil veinte cerró de media con el catorce con cinco por ciento de los ocupados teletrabajando. Sin embargo, la tendencia trimestre a trimestre dibuja una evolución similar: Va a la baja, mas sostiene un porcentaje prudencial y mayor que ya antes del virus.

«Las compañías que no deseaban a gente teletrabajando y que no les quedó otro antídoto a lo largo del confinamiento ya llamaron de vuelta a sus trabajadores el pasado verano, cuando terminó el primer estado de alarma», explica la secretaria de política sindical de Unión General de Trabajadores de Catalunya, Núria Gilgado. «Las que lo han mantenido hasta el momento están mentalizadas y no se la quieren jugar a que haya contagios en sus centros», apunta la secretaria de acción sindical de CCOO de Catalunya, Cristina Torre. «Las limitaciones van a proseguir, con mayor o bien menor intensidad. El covid no se termina con el estado de alarma. A nosotros la compañía nos ha dicho que, por el momento, podemos teletrabajar hasta octubre», cuenta el secretario de acción sindical de Confederación General de Trabajadores, Óscar Murciano; empleado en una firma tecnológica situada en Sant Cugat.

En el furgón de cola de la vacunación

No todo el que practica el trabajo a distancia lo hace con exactamente el mismo convencimiento, tal y como refleja el estudio elaborado por Infojobs y Esade. Puesto que mientras que el cuarenta y cinco por ciento de los encuestados lo hace por propia voluntad, el cincuenta y cinco por ciento asevera que el motivo definitivo son las presentes limitaciones sanitarias. O sea, una parte de ellos podría proponerse regresar al cien por ciento a las oficinas una vez estas venzan, si bien no todas y cada una de las limitaciones vencerán con el estado de alarma. Puesto que, paralelamente a esta legislación estatal, se hallan las autoridades autonómicas, que conducen desde hace unos meses la administración más directa de la pandemia.

Los sindicatos comprenden que las comunidades autónomas no van a pasar de cien a 0 en lo que ha limitaciones se refiere una vez venza el estado de alarma, mensaje que desde autonomías como la catalana han ido apuntando. Y van a ser sus respectivas legislaciones las que, desde este momento, vinculen con mayor o bien menor grado a las compañías. En materia de trabajo a distancia, por poner un ejemplo, la Generalitat tiene actual una batería de medidas aprobadas por el Procicat en las que insta a las compañías a aplicar, toda vez que les resulte posible, el trabajo a distancia entre sus plantillas.

A pesar de que la campaña de vacunación va cogiendo velocidad de crucero y las perspectivas son de que las autoridades sanitarias irán modulando las limitaciones dependiendo de la evolución de los contagios, el sistema de prevención de riesgos se rige a sus ritmos. Puesto que se genera la paradoja de que, a pesar de que los indicadores vayan mejorando en conjunto, la población trabajadora va a ser de las últimas en ser vacunada, puesto que los profesionales esenciales ya han sido o bien están en vías de ser inmunizados y los próximos conjuntos en orden de prioridad son aquellos que están fuera del mercado de trabajo.

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