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lunes, 16 mayo, 2022

El Gobierno descarta que el coste del gas vuelva a los niveles precrisis en los próximos 4 años

La guerra de Ucrania ha disparado el coste del gas natural y no es previsible que esta materia prima vuelva a los niveles anteriores a esta crisis, cuando se ubicaba en el ambiente de los veinte y los treinta euros por megavatio-hora (MWh), conforme las estimaciones recogidas por el Gobierno en la actualización del Plan de Estabilidad dos mil veintidos-dos mil veinticinco. En verdad, va a ser al final de ese periodo cuando el gas marque su nivel más bajo: cincuenta euros por megavatio-hora, exactamente el mismo coste que va a poner el Ejecutivo de límite máximo para la producción de electricidad.

El coste del gas cerró dos mil veintiuno a cuarenta y seis con siete euros MWh, marcado por “las tensiones geopolíticas y las dudas con respecto al Nord Stream 2” que llevaron al gas a una volatilidad muy elevada en el mes de diciembre, y terminará dos mil veintidos en noventa y tres con nueve euros MWh, conforme las proyecciones del Ejecutivo. El año empezó con un costo estabilizado en los ochenta euros MWh, mas se disparó con el comienzo de la guerra hasta marcar su máximo histórico (el ocho de marzo con trescientos cuarenta y cinco euros MWh). “Desde entonces, la sobrerreacción del mercado se ha ido moderando y el coste del gas se ha ido estabilizando tenuemente sobre los cien euros MWh”, narra el texto.

El próximo año se calcula que concluya aún altísimo, con un valor medio 4 veces superior a lo que sería frecuente, a ochenta y uno con nueve euros MWh. Entonces, para eludir el contagio de este costo en la factura de la luz a lo largo del invierno aún va a estar actual el límite de cincuenta euros MWh, acordado por España y Portugal con la Comisión Europea. Y exactamente ese va a ser el coste en el que se instale esta materia prima este cuatrienio.

En dos mil veinticuatro se prevé que marque sesenta y seis euros MWh para ‘bajar’ en dos mil veinticinco hasta los cincuenta euros MWh. Y es que, pese a que es previsible que la volatilidad actual “se vaya moderando”, conforme recoge el texto, “los costes del gas muy seguramente no confluirán hasta la referencia anterior al enfrentamiento (veinte-treinta euros MWh)”. Esto es, se van a quedar instalados en el ambiente de los cincuenta euros Mwh a lo largo de mucho tiempo.

En sus estimaciones, el Ejecutivo equipara la intensidad de la crisis de los costes de la energía de los últimos meses con la que se generó en los años setenta del pasado siglo y explica que esta crisis tiene un componente “temporal”, que depende de la duración del enfrentamiento, y otro “más estructural”, marcado por el impacto en los mercados energéticos de una reducción de la dependencia de gas ruso por la parte de la UE, que va a marcar el devenir de los costos de la energía.

Interrupción del suministro ruso

Con este escenario, no se puede descartar, afirma la actualización del Plan de Estabilidad, la posibilidad de una escalada que desemboque en un embargo del gas “o en la resolución unilateral por ciertas una parte de recortar el flujo”, algo que ya ocurrió el pasado veintisiete de abril con el suministro cara Polonia y Bulgaria. Este corte provocó una reducción del flujo total de gas a la UE que lo llevó “nuevamente en los niveles preconflicto” (paradójicamente, con el inicio de la guerra, a fines de febrero, la llegada de gas ruso a la UE mediante gaseoducto se acrecentó un veinte por ciento ).

Hoy día, Europa importa ciento cincuenta millones de metros cúbicos de gas natural de Rusia, un cuarenta y tres con uno por ciento del total de su consumo de gas natural. Esta tasa es baja si se equipara con el ochenta y tres con cinco por ciento que representaba hace solo 4 años, en dos mil dieciocho.

En este sentido, se advierte de que una desconexión europea del gas ruso provocaría, a corto plazo, una reducción en la oferta global, «pues ese gas no puede redirigirse de forma inmediata a Asia dada la inexistencia de infraestructura de distribución suficiente y eso provocaría una mayor competencia por el suministro de gas natural licuefactado (GNL)”. O sea, un suministro más seguramente más ajustado y costes más altos.

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