/El juez detenido por pegar a su mujer fue sancionado 4 veces
El juez detenido por pegar a su mujer fue sancionado 4 veces

El juez detenido por pegar a su mujer fue sancionado 4 veces

3 multas que suman tres mil cien euros y una suspensión de sus funciones a lo largo de 3 meses. Son las 4 sanciones que el Consejo General del Poder Judicial impuso en solo 3 años al juez que fue detenido en Granada la semana pasada cuando presuntamente maltrataba a su mujer en plena calle. Tras pasar a predisposición judicial encausado por delitos de violencia sexista y resistencia a la autoridad (se mostró desafiante y amenazante con los agentes que le detuvieron), quedó en libertad con cargos y con una orden de distanciamiento.

El juez no es un ignoto para el órgano de gobierno de los jueces. Su nombre ha aparecido últimamente en los 4 expedientes abiertos contra él que han terminado a cargo de la Comisión Disciplinaria con propuesta de sanción por la parte del promotor. La primera vez de esta hornada (el togado fue sancionado asimismo hace más de una década mas sus antecedentes han sido anulados) fue el trece de julio de 2015; la última, el doce de abril de 2018: los vocales le sancionaron con 3 meses de suspensión por una falta muy grave del artículo cuatro mil ciento setenta y nueve de la Ley Orgánica del Poder Judicial (desatención y retraso reiterado y también infundado). El promotor había propuesto 9 meses. Aún no ha cumplido la sanción por el hecho de que cuando el Pleno del CGPJ la ratificó, el veintiocho de junio de dos mil dieciocho, el juez estaba de baja, situación en la que se halla hoy, conforme confirmaron a ABC fuentes del órgano.

«Los hechos acreditados reflejan no solamente la relevancia del retraso en el dictado de resoluciones judiciales, sino más bien en su resolución de trastocar el orden de resolución de los procesos de su competencia», señalaba la Comisión Disciplinaria. De esta forma, y a pesar de ser objeto de diferentes inspecciones y apremiado para sacar adelante resoluciones más viejas, el juez las dejaba dormir en un cajón, hasta el punto de que a data veintisiete de junio de dos mil diecisiete tenía pendiente dictar sentencia en setenta procedimientos, de los que veinte contaban con una antigüedad superior a los 3 años y en 9 la antigüedad superaba el año, conforme consta en la resolución a la que ha tenido acceso ABC.

Del examen de los casos de su juzgado, la Comisión Disciplinaria vio acreditada «una evidente y manifiesta dejación en el ejercicio de exclusivas competencias judiciales al haber incurrido en una desatención extendida, trascedente y relevante», tanto en el aspecto temporal como en la vertiente cuantitativa del número de actuaciones procesales que se vieron perjudicadas por su conducta profesional. A juicio de los vocales, ese retraso temporal revelaba la existencia de un abandono «selectivo o bien interesado de asuntos», lo que afectó a los ciudadanos que son parte en esos procedimientos.

Una conducta «selectiva»
Como botón de muestra de esa conducta selectiva, apunta el texto, es el hecho de que 9 de los temas pendientes de sentencia por los que el juez fue sancionado en el mes de julio de dos mil quince, 5 estaban todavía pendientes en el mes de junio de dos mil diecisiete. Se trataba de procedimientos ordinarios finalizados en dos mil once y dos mil doce. «El juez no respetó el dictado de resolución con arreglo al orden de conclusión (…) resolviendo temas más nuevos preferentemente a otros más viejos, y esto a pesar de ser sido sancionado previamente por esta práctica, que aún sostiene y acrecienta», apuntó la Comisión.

En el único trámite de alegaciones al que el togado respondió, se refirió a los temas pendientes como «mamotretos» y justificó su desatención en sus «dolencias», sobre a las que el CGPJ no le constaba más que una operación de cataratas que no justificaba su conducta «selectiva» a lo largo de tanto tiempo.

En su recurso al Pleno del CGPJ contra la sanción impuesta por la Disciplinaria, el juez, aparte de sus «gravísimos inconvenientes de visión», recriminaba al Consejo no haber tenido en cuenta «el sobreesfuerzo progresivo y a lo largo de muchos años en la tarea desarrollada». «Mental y físicamente se explota y agota al expedientado sin que exactamente los órganos gubernamentales implicados, y que ahora sancionan, adopten medidas eficaces para acomodar la capacidad de trabajo de un juez a unos módulos de entrada razonables (…) Con su explotación se le distancia de toda vida en familia y social», lamentaba el juez.

Investigación disciplinaria tras ser encausado por violencia sexista
El promotor de la acción disciplinaria del Consejo General del Poder Judicial, Ricardo Conde, acordó el pasado miércoles abrir diligencias informativas al juez denunciado por violencia sexista y atentado contra la autoridad para determinar si, aparte de la responsabilidad penal que pueda derivarse de su actuación, puede haber incurrido asimismo en algún género de responsabilidad disciplinaria.

Fuentes del órgano de gobierno de los jueces apuntaron que se trata de descubrir si el juez pudo prevalerse de su cargo en el marco de los delitos por los que es investigado. El abuso de la autoridad forma una falta grave en la Ley Orgánica del Poder Judicial.

La apertura de esta investigación se genera una vez que el presidente del Tribunal Superior de Justicia de Andalucía (TSJA), Lorenzo del Río, haya dado traslado al promotor, para su conocimiento, «de las actuaciones judiciales en marcha».

Como notificó ABC el pasado catorce de julio, de las mil ocho investigaciones abiertas en dos mil diecisiete por la parte de la sección de actuaciones anteriores del CGPJ, solo cuarenta y uno dieron sitio a la apertura de un expediente. De ellos llegaron a la Comisión Disciplinaria veintidos propuestas de sanción, de las que quince terminaron en castigo.