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martes, 15 junio, 2021

El juzgado reabre la investigación por el homicidio de Helena Jubany

El juzgado de Sabadell que ha investigado el homicidio en el dos mil uno de la bibliotecaria Helena Jubany, que entonces tenía veintisiete años, ha reabierto la investigación a fin de que la policía proceda al análisis «completo» del disco duro del PC de la joven en pos de nuevas pruebas para aclarar el crimen. Las pesquisas se cerraron sin solucionar en el dos mil cinco, si bien más tarde se reabrieron. La Audiencia de Barna dio nuevamente carpetazo en el tercer mes del año pasado al estimar que las pruebas aportadas por la familia de la víctima para procurar imputar al primordial sospechoso del asesinato de la joven, S. L., tenían «escasa confiabilidad» y otras sospechas ya fueron investigadas y son «deficientes» para apuntar a los culpables.

Jubany murió la madrugada del dos de diciembre de dos mil uno, tras un par de días desaparecida. Su cuerpo fue tirado desde una azotea, absolutamente desnudo y lleno de quemaduras. La muerte de la joven de Mataró, además de esto, está rodeada de muchos misterios. 3 meses ya antes del crimen, por poner un ejemplo, la joven recibió 2 anónimos acompañados de bebidas adulteradas con somníferos.

Los documentales en TV3

La emisión de 2 documentales el año pasado por la parte del programa Crims, de TV3, donde un agente de policía que estudió el homicidio acusaba de manera directa del crimen a uno de los investigados en su día, S. L., quien después fue absuelto, supuso que el crimen volviese a la actualidad. El reportaje sirvió para remover el caso, hasta el punto de que el juzgado de instrucción dos de Sabadell dictaminó la reapertura de la causa, que la defensa de S. L. recurrió. La Audiencia lo archivó y ahora se ha reabierto para practicar el vaciado y análisis del disco duro del computador de la joven.

La única imputada en su instante, Montse Máscara, se suicidó en cárcel ya antes de ser juzgada. Ella era la pareja de S. L. y pertenecía al mismo conjunto excursionista que Helena Jubany. Una de las pruebas pedida por la familia de la bibliotecaria pretendía probar que el sospechoso vivía con esta mujer en exactamente el mismo edificio desde cuya azotea cayó la víctima. La tesis de la acusación es que los dos drogaron con somníferos a la joven, la subieron hasta la terraza y la lanzaron al vacío.

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