24.4 C
Madrid
viernes, 17 septiembre, 2021

El puñetazo en la mesa de Ana Pontón

Anda la oposición de izquierdas con sus cuitas internas este verano, si bien de diferente clase. El PSdeG, adelantando una guerra interna en forma de primarias sobre las que solo los muy cafeteros se atreven a apostar de qué manera terminarán. Y el BNG se desperezó de cuajo de su estado de dicha perpetua tras las últimas autonómicas con la sacudida de Ana Pontón: solicita un «tiempo de reflexión» para decidir su porvenir y, en consecuencia, si aspirará a la reelección como portavoz nacional de la organización.

Desganados ya del culebrón socialista, el anuncio de Pontón tiene mucho de puñetazo encima de la mesa. Es un mensaje en clave interna. No lo manda a quienes ya la consideran como la autor de la resurrección de un nacionalismo moribundo hace 5 años, que se iba contra las rocas en la tormenta perfecta producido por la alianza de Beiras con una cierta izquierda tan rupturista como ‘españolista’. Tampoco a quienes le reconocen su capacidad para borrar de un plumazo nostalgias de los noventa, cuando ‘o Bloque’ superaba por poco a un socialismo de capa caída.

Los receptores son aquellos que reconociéndole sus méritos -que no son pocos- chasquean la lengua como paso anterior a introducir un matiz. Un ‘sí, pero’. Son los que estiman que la marca BNG vale más que su aspirante, o bien que la ideología nacionalista ha reverdecido lauros por la simple madurez de la población, que ha debido ver la luz antes que subiese el coste de la factura. Presos de la irrealidad, hay líderes en el BNG que pueden tener la tentación de meditar que la tarea de Pontón ha sido inmejorable, mas que no tiene demasiada importancia.

A ellos, de haberlos, la presente líder les manda recado. Primeramente, que es dueña de su porvenir y no rehén de la organización, si bien no es menos cierto que merced al BNG lleva veinte años en el Parlamento autonómico. O sea, que antes que el aparato -exactamente el mismo que ha venido despachando y desautorizando líderes durante los años- amague con moverle la silla, está presta a entregarla gustosa y dedicarse a una tarea mucho menos demandada como es criar una hija pequeña.

Y la segunda derivada es que, de proseguir, desea tomar las bridas y fortalecer su poder de resolución sobre el rumbo y la estrategia interna del nacionalismo, alén de los guardianes de las ortodoxias pasadas con los que comparte carnet y militancia en la UPG. Es cierto que no ha trascendido hasta la data contestación interna al liderazgo de Pontón, mas el ademán del jueves da a comprender que existe alguna cosa que no le ha agradado en estos años.

Ahora, en este «tiempo de reflexión», se sucederán las continuas loas internas, las infinitas súplicas a fin de que prosiga al frente del nacionalismo, por mucho que tuviese que vocalizar eso de que hay «muchísima gente válida» y «cualquier militante» puede sucederla. Puede reiterar el tópico cuantas veces desee, que dentro y fuera del BNG se sabe que no es de esta manera. Si hubiese que hacer una investigación de márketing, quedaría claro que lo que Pontón da al Bloque es más que lo que el frente le aporta a ella.

El órdago de Ana Pontón tiene asimismo algo de precautorio. Su organización se ha caracterizado por levantar diques de contención contra el exceso de poder o bien de estrellato de sus portavoces nacionales. Aun cuando accedieron al gobierno gallego, como ocurrió en la etapa de Anxo Quintana. Nuevamente, el movimiento de Pontón pretende que quienes quisiesen achicarle el campo -sin que ello supusiese discutirle el liderato- se lo piensen un par de veces ya antes de desplazar ficha.

Prosiga Pontón o bien no -apuesten que sí-, el programa ideológico del Bloque será el que ha protegido toda la vida -autodeterminación, concierto económico, inmersión educativa en gallego, soberanía fiscal, justicia propia, etcétera-, y sostendrá sus coaliciones con Esquerra, Bildu y cuanta minoría se alinea con el despiece de la España actual. La diferencia radica en que Pontón envuelve el bicho en una moderación que semeja tragar con más soltura determinado votante de izquierdas, y sin ella volverán las marchas militares de los coroneles, música divino a fin de que el Partido Socialista se reconstituya nuevamente.

ÚLTIMAS NOTICIAS

NOTICIAS RELACIONADAS

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here