/El temor al contagio del covid reduce los diagnósticos cáncer un veinte por ciento
Sala de espera en el Hospital Infantil de Vall d’Hebron (Barcelona) donde se guarda la distancia de seguridad entre visitantes.

El temor al contagio del covid reduce los diagnósticos cáncer un veinte por ciento

Los primeros diagnósticos de cáncer se han reducido entre un veinte por ciento y un treinta por ciento en el mes de mayo debido al impacto de la pandemia de coronavirus. Son cifras aproximadas (aún no oficiales debido a la carencia de perspectiva para valorar la situación) adelantadas por la Sociedad De España de Oncología Médica (SeoM), que no obstante sí dejan entrever las consecuencias que ha tenido en pacientes con otras nosologías la dedicación plena de los centros de salud para tratar los casos de covid-diecinueve.

«Vemos que, a lo largo de mayo, comenzaron a reducir las primeras visitas a los servicios de oncología por la parte de pacientes. Muchos [aquellos, por ejemplo, que se notaron un bulto en el cuerpo] no han pedido atención médica por temor al contagio. Y esos primeros diagnósticos no se han producido», explica a EL PERIÓDICO el presidente de la SeoM, Álvaro Rodríguez-Lescure.

El Centro de salud Universitario de Elche (Alicante), donde trabaja, ha tenido un veintisiete por ciento menos de primeras visitas del servicio de oncología este mes. «¿Qué impacto va a tener esto en los pacientes? Francamente, no lo sabemos todavía. Lo esencial es que hay que arrancar, buscando las máximas condiciones de seguridad para enfermos y profesionales», resalta. La SeoM publicará dentro de poco datos de un estudio, en el que han participado ciento once centros de salud de toda España y más de mil quinientos enfermos con cáncer ingresados por covid-diecinueve a lo largo del pico de la pandemia, que va a ayudar a conocer más sobre el impacto del virus en los pacientes oncológicos.

«Ciertos síntomas, que en otras ocasiones hubiesen llevado al paciente al médico, esta vez no le han empujado al centro de salud»

Álvaro Rodríguez-Lescure

Presidente de la Sociedad De España de Oncología Médica (SeoM)

Mas, incluso sin cifras oficiales, los especialistas saben que el sistema frecuente de diagnóstico de cáncer se ha «paralizado» a lo largo de esta crisis sanitaria. «Ha habido pavor entre los enfermos por el hecho de que ciertos síntomas, que en otras ocasiones les hubiesen empujado a preguntar al médico, esta vez no les han llevado al centro de salud», asevera Rodríguez-Lescure.

Asimismo han estado paralizados los programas de cribado, esto es, de detección precoz de cánceres como el de mama o bien colon. En este aspecto, este especialista no piensa que ello vaya a tener un impacto en la «supervivencia», en tanto que se trata de «tumores en una fase muy inicial». «El resultado seguramente será exactamente el mismo», cree. «La cuestión está en los diagnósticos que de forma normal se habrían hecho y que no se han hecho –insiste–. El año próximo vamos a poder hacer estudios equiparados y ver qué mortalidad tuvimos en el dos mil diecinueve, año sin covid-diecinueve, y cuál en el dos mil veinte».

«Urgencia sanitaria»

La Asociación De España Contra el Cáncer (AECC) alertó esta semana de que el covid-diecinueve estaba provocando una «urgencia sanitaria» en los pacientes oncológicos. «La crisis ha provocado un parón, los sacrificios se han dirigido al abordaje del virus y, para resguardar a los pacientes, se han tomado resoluciones complejas como cerrar quirófanos o bien parar programas de cribado», cuenta la psicooncóloga de la AECC de Barna, Teresa López-Fando.

Asegura que asimismo les ha perjudicado «psicológicamente», en tanto que los pacientes con cáncer son «más frágiles». «El retraso en los diagnósticos está provocando mucho malestar sensible», advierte. Conforme la AECC, el treinta y cuatro por ciento de los pacientes con cáncer han sufrido ansiedad y depresión.

«El retraso en los diagnósticos está provocando mucho malestar sensible»

Teresa López-Fando

Psicooncóloga de la Asociación De España Contra el Cáncer (AECC)

Los pacientes oncológicos asimismo están padeciendo más a nivel laboral a lo largo de esta crisis, entre otras muchas cosas, por los expedientes de regulación de empleo temporales (ertes). «El cáncer supone un incremento del gasto de las familias, que costean un cuarenta y cinco por ciento del mismo», explica López-Fando. La AECC ha invertido más de nueve mil euros en ayudas económicas para aspectos  básicos en los últimos meses. La asociación piensa que, en un largo plazo, esta situación va a tener «efectos».

«Ansiedad auxiliar»

En el Centro de salud Vall d’Hebron de Barna, por servirnos de un ejemplo, los tratamientos de quimioterapia se redujeron un cincuenta por ciento a lo largo de la pandemia, aunque en estos instantes la actividad ya se ha recuperado al cien por ciento . «Sabemos que esto ha generado una ansiedad auxiliar», certifica el Jefe de Oncología Médica del centro, Josep Mesonero. «Lo más esencial ahora es apresurar la situación de aquellos pacientes que se habían quedado en las fases de diagnóstico de la enfermedad o bien aguardando el tratamiento inicial cuando este era la cirugía», agrega. Vall d’Hebron está procurando que, ya antes de las vacaciones veraniegas, los enfermos pendientes de una operación puedan ser intervenidos.

«En las peores semanas del covid-diecinueve, hubo pacientes que dejaron de venir pese a que jamás cerramos las puertas. El flujo de pacientes diagnosticados y de primer diagnóstico bajó un cincuenta por ciento esas semanas», cuenta. Incluso de este modo, Mesonero piensa que el impacto directo de mortalidad por el covid-diecinueve en pacientes oncológicos ha sido más bajo que en otras nosologías por el hecho de que, desde el principio, los médicos tomaron una serie de cautelas «muy grandes». «Mas esto es solo lo que podemos medir ahora –advierte–. Va a haber que mirar el impacto a largo plazo: la mortalidad en un año».

Rubén, con un linfoma: «Le planteé al doctor parar el tratamiento»

Rubén Tinadonis, gironés de veintinueve años, fue diagnosticado de un linfoma de Hodgkin (un género de cáncer hematológico) el año pasado. Cuando empezó la pandemia estaba siguiendo una tanda de quimioterapia, a la espera de poder someterse a un trasplante de medula ósea. «En lo personal he tenido temor. Llegué al punto de proponerle al doctor parar el tratamiento por el hecho de que me daba temor ir al centro de salud y exponerme al virus», narra. El médico se negó y Tinadonis llegó a estar ingresado en la temporada más fuerte del covid-diecinueve mas, afortunadamente, jamás se contagió.

Aunque en un inicio se barajó la opción de postergarle el trasplante de medula, ahora todo ha alterado para mejor. «Debo estar 4 meses con la nueva línea de tratamiento. Cuando acabe, ya va a haber pasado lo más fuerte y van a poder intervenirme», afirma este joven. No tuvo ningún inconveniente derivado del virus, alén de que, como bastante gente, ha debido pasar el confinamiento solo en casa.