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El verano es la temporada ideal para hacer el mantenimiento de las calderas de gas

En los más calurosos meses del año, nadie le presta atención a las calderas. Sin embargo, ésta es la mejor época para realizarle un mantenimiento preventivo.

Los sistemas de climatización y calefacción son imprescindibles en los países con cuatro estaciones, en especial cuando el frío o el calor aprietan. Mientras los aires acondicionados siguen siendo los preferidos para generar un clima fresco y agradable en los meses de verano, las calderas de gas son las que reinan en el invierno. Esto se debe a su alta durabilidad y bajo precio en comparación con calderas eléctricas y otros dispositivos de calefacción.

Aunque existen diversas empresas dedicadas a la revisión, mantenimiento y reposición de las calderas, es recomendable que los usuarios sigan las instrucciones de uso y ciertos cuidados diarios para mantenerlas en óptimas condiciones.

Verano: el momento perfecto para la revisión

Durante los meses más calurosos del año, el uso de las calderas de gas es inexistente por obvias razones.

Por ese motivo, los expertos recomiendan hacer uso de este tiempo para efectuar ciertas revisiones y cuidados. De esta forma, se mantiene a la caldera en excelentes condiciones, para que esté lista para usarse en los meses más fríos del año.

Lo que los especialistas recomiendan:

Realizar el mantenimiento anual

El primero de los consejos de los especialistas es, quizás, el más importante, y se trata del mantenimiento anual de la caldera. Este proceso es de vital importancia para reparar o prevenir futuras averías y así prolongar el tiempo de vida útil del equipo.  Además, con esta práctica se garantiza que se encuentre optimizado todo el funcionamiento de la caldera, incluyendo el modo de ahorro de energía.

Calentamiento central

Como la inactividad y el poco funcionamiento es uno de los principales motivos de los fallos y averías más frecuentes que sufren las calderas de gas, es importante que se trate de mantener con un funcionamiento frecuente. A pesar de que el clima de la temporada de verano no lo necesite, activar el modo de calentamiento central durante unos 10 o 15 minutos cada dos o tres semanas, activa el sistema hidráulico, compuesto por la bomba, las válvulas y el resto de los componentes, y hacen que no sufra daños por la falta de uso.

Esto puede hacerse unos minutos antes de salir de casa. Así, cuando se regrese, ya se habrá disipado el calor y se tendrá un entorno fresco.

Poner las válvulas termostáticas al máximo

Durante el verano, el radiador se mantiene en modo de hibernación y esto hace que las válvulas termostáticas se cierren. Por esta razón, cuando llega el frío y las calderas se encienden, no es una sorpresa encontrarlas atascadas y con el radiador congelado.

Como el proceso de recuperación del radiador debe realizarlo un profesional y, en ocasiones, necesita un reemplazo, es primordial que los usuarios eviten a toda costa que esto suceda en sus hogares. Hacerlo es una tarea sencilla y no requiere de conocimientos técnicos, basta con poner las válvulas al máximo durante la época de reposo del equipo.

Purgar los radiadores

Cuando se encienda la caldera, es importante revisar que la presión del radiador se encuentra entre 1 y 1,5 bares. En caso contrario, se tiene que hacer una purga. Para esto, se debe poner un recipiente bajo la llave y después abrirla con un destornillador.

Saldrá un flujo de aire un tanto maloliente con algo de agua. Al comienzo, el fluido será poco constante, pero a medida que se escapa el aire, aumentará, un claro indicio de que la purga del sistema se hizo correctamente.

Para finalizar, el usuario deberá cerrar la llave y verificar que la presión está en el nivel recomendado.

Revisar la alarma de gas

Incluso, durante la temporada de calor, en la que la caldera no está en total actividad, se seguirá utilizando para calentar agua o para alimentar a los instrumentos que funcionen con gas en el hogar.Este período de menor actividad es perfecto para corroborar el funcionamiento de las alarmas de dióxido de carbono. Con ello, se asegura que, en caso de algún accidente, la alarma haga el trabajo que le corresponde.