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En búsqueda de la juventud perdida

España sigue siendo líder en Europa en cirugía estética para quitarse años

Blefaroplastia, rinoplastia, aumento de labios y de pecho, abdominoplastia… quizás no todas las técnicas le suenen, pero para muchos españoles supone un antes y un después en su vida. Les devuelve unos diez años de juventud en su aspecto y la autoestima perdida.

Incluso en crisis, España es uno de los países de la Unión Europea donde más cirugías estéticas se realizan. Hay que sumarle una tendencia de culto por el cuerpo, de comer sano, de alimentar cuerpo y mente. Un cirujano plástico en Madrid se puede enfrentar a cuatro o cinco cirugías diarias.

Pero entre tanta competencia es vital elegir a un buen profesional, alguien que sepa encontrar la armonía en el rostro y en el cuerpo, y aconsejar honestamente que una intervención se lleve adelante, pero con matices o que es mejor no realizarla.

Porque la cirugía estética puede ser también una adicción. La dismorfobia o síndrome de distorsión de la propia imagen también es una realidad que padecen algunas personas, que sufren una preocupación por encima de lo normal por algún defecto. La diferencia con un cirujano realmente profesional es que sabrá cuándo hay que recordar que hay que parar.

Envejecer sí, pero a ser posible con disimulo

La imagen siempre ayuda, no nos vamos a engañar, y más en la sociedad actual. Envejecer sintiéndose bien tanto por fuera como por dentro es muy importante. Detalles como no detenerse tanto como antes en los espejos o que los ´selfies´ se hayan convertido en el enemigo, son síntomas de pérdida de autoestima asociada a la edad.

La sociedad está normalizando el retrasar el impacto del envejecimiento. Porque además los avances en la ciencia facilitan muchísimo este tipo de intervenciones quirúrgicas, que en la mayoría de los casos duran entre una y dos horas y tienen un postoperatorio en casa de apenas unos días, lo cual facilita mucho la decisión.

El implante capilar en Turquía o la rinoplastia en Irán son ejemplos de que algo está cambiando en las prioridades de la sociedad en general. De una sociedad que en pleno despliegue digital y de redes sociales, vive sujeta a fotografías expuestas a nuestros seguidores.

Hay una presión social en este sentido, más marcada aún en el caso de las mujeres. No obstante, no hay que olvidar que en la estética todo tiene una medida. Una cirugía bien hecha no debe notarse a primera vista. De hecho, de los detalles que más destacan los pacientes es la satisfacción de que muchas de las personas de su entorno ni siquiera se han dado cuenta de su retoque. Por eso es tan importante elegir una clínica estética con experiencia y no fiarse de las ´low cost´.

La edad no es un problema, desde los 16 años se pueden realizar intervenciones hasta incluso más allá de los 80. Lo importante es que haya un buen estado de salud general.

Unos retoques de cirugía como terapia de pareja

Tras una intervención estética se produce un realzamiento de la valoración de la propia imagen. Ese sentirse bien con uno mismo influye en el estado de ánimo y por ende en la relación con los demás. Los pacientes se animan a cuidar más de su aspecto físico, y ese estado de encontrase bien por dentro y por fuera ha ayudado indirectamente a muchas parejas. Las personas se sienten más atractivas físicamente y eso sus parejas lo perciben. En definitiva, la cirugía estética está al alcance de cualquiera y realmente es una inversión que vale la pena para ganar años de vida y vitalidad.