/‘Enfermera Saturada’, la cara B de la sanidad de España
Héctor Castiñeira (’Enfermera Saturada’) acaba de publicar su sexto libro ’El silencio de los goteros’

‘Enfermera Saturada’, la cara B de la sanidad de España

Pacientes tatuados con temor a las agujas, centros de salud que se transforman en mercadillos, enfermeras que no anulan las cenas de quienes ya han sido dado de alta por el hecho de que hay croquetas. El enfermero Héctor Castiñeira recoge estas y otras muchas anécdotas por medio de su álter ego, ‘Enfermera Saturada’, a quien en el año dos mil doce creó una cuenta de Twitter que el día de hoy amontona prácticamente cien seguidores. Allá cuenta las aventuras del cada día de un centro de salud, donde según lo que parece se recogen muchas muestras, mas “pocas de cariño”. Sus peripecias han hecho posible dar a luz a 6 libros. El último, titulado ‘El silencio de los goteros’, termina de ser publicado.

‘Enfermera Saturada’ fue una cuenta anónima a lo largo de sus primeros 3 años de vida. Ni tan siquiera las compañeras de Castiñeira sabían que era quien se ocultaba tras aquel personaje. Su identidad fue revelada en el dos mil quince, en una firma del primer libro titulado ‘La vida es suero’; una obra que autopublicó por el hecho de que ninguna editorial deseó adquirir su idea. El día de hoy, la saga de ‘Satu’ amontona doscientos cuarenta ejemplares vendidos.

Humor para vencer el dolor

Castiñeira usa el humor para contar sus aventuras hospitalarias, un arma que empezó a poner en práctica cuando todavía estudiaba la carrera de emfermería. “El primer año de prácticas en el centro de salud no lo pasé bien. Tenía diecinueve años y la primera semana vi fallecer a más gente que en mi vida. En la universidad no te enseñan a encararte al drama humano, y por último comencé a emplear el humor como escudo para no llevarme el dolor a casa» explica.

«Comencé a usar el humor como escudo para no llevarme el dolor a casa»

Héctor Castiñeira

Autor de ‘El silencio de los goteros’

Su ingenio asimismo le ha tolerado acercarse a un público que nada debe ver con los centros de salud, atraído por la curiosidad de descubrir la cara B de la sanidad, de modo que Castiñeira decidió mudar un tanto el tono de sus redes sociales. «En el momento en que me di cuenta, decidí aprovechar para hacer educación para la salud, intentar desmontar mitos y realizar una labor más divulgativa». De este modo ha acabado siendo embajador de ‘Salud sin Bulos’ y cooperando con múltiples medios.

Una oferta de empleo que supera la ficción

Esta vez, ‘El silencio de los goteros’ narra un misterio que su protagonista, Saturnina Galán, debe resolver: Una oferta de trabajo de una clínica que solicitaba una enfermera zurda. ‘True story’, como afirmaría Barney Stinson. Y es que se trata una oferta real que mandaron al propio Héctor Castiñeira. ¿Para qué exactamente deseaban a una enfermera zurda? La contestación, en el libro. Por su parte, la incógnita sirve como línea argumental para explicar otras anécdotas que dan visibilidad a los inconvenientes de la profesión. “Con el humor se pueden denunciar cosas muy serias”, mantiene el creador.

De esta forma, esta obra aprovecha para charlar de los contratos temporales, de días o bien semanas de duración, que se emplean en la sanidad pública de España. “Yo mismo he firmado más de quinientos contratos en quince años”, asegura Castiñeira. Otra situación que le preocupa es el ratio enfermera-paciente de este país, uno de los más bajos de Europa. “En España hay solo 5 enfermeras por cada mil habitantes, al tiempo que en los países norteños hay dieciseis. Esto hace que tengamos una enorme carga de trabajo y no lleguemos a todo», lamenta.

«He firmado más de quinientos contratos en quince años en la sanidad pública»

Héctor Castiñeira

Autor de ‘El silencio de los goteros’

Sexismo en un oficio dominado por mujeres

Las publicaciones de Enfermera Sobresaturada indican un cierto carácter feminista, que el creador reconoce como fruto de su permanente convivencia con el sexo femenino: “De las trescientos enfermeras que hay en España, el noventa por ciento son mujeres. Trabajando con ellas ves los techos de cristal desde dentro y asimismo inconvenientes con el trato de los pacientes. De manera frecuente me hacen más caso a mí por ser hombre que a mis compañeras, cuando a lo mejor llevan diez años en la planta y solo una semana de sustitución”.

Tras 6 libros en 6 años, ciertos van a creer imposible redactar un séptimo volumen que relate nuevas historias. Sin embargo, Castiñeira no descarta una nueva publicación: «Siempre y en toda circunstancia llevo una libreta en el pijama del centro de salud donde anoto todo cuanto me pasa y lo que me cuentan mis compañeras. Acabo de meter otra nueva en el bolsillo y poquito a poco va a ir medrando, con lo que quién sabe».