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lunes, 8 agosto, 2022

España amortigua la escasez de fibra óptica que amenaza con pegar la digitalización en Europa

La pandemia ha acelerado el negocio de grandes compañías tecnológicas y de telecomunicaciones, mas esa creciente demanda por los servicios de internet asimismo tiene una cara oscura: la escasez mundial de cables de fibra óptica. En los últimos meses, la complejidad para acceder a los componentes de esta infraestructura ha disparado los costos y amenaza con poner freno a la creciente digitalización de múltiples países. ¿De qué forma está afectando esta problemática a España?

Europa, al lado de China y la India, se ubican como las zonas más golpeadas por la escasez de este material vital para la industria. El coste de la fibra se ha disparado hasta un setenta por ciento desde los mínimos de marzo del dos mil veintiuno, conforme una investigación de la firma Cru Group, lo que puede menguar los planes de despliegue y la conectividad global.

Por una parte, los especialistas atribuyen la escasez de fibra óptica a un fuerte incremento de la demanda, que ha crecido sobre un ocho por ciento interanual a raíz del ‘boom’ de las conexiones forzado por la crisis del covid. Por el otro, a la carencia de componentes clave en la fabricación de esta clase de cables como el helio o el tetracloruro de silicio. El costo de los dos materiales se ha disparado un ciento treinta y cinco por ciento y un cincuenta por ciento respectivamente, conforme ese estudio. Esa problemática se ha acentuado con la inflación acelerada tras la invasión rusa de Ucrania. «En mi carrera jamás he visto nada similar a esta crisis inflacionaria», ha explicado al ‘Financial Times’ Wendell Weeks, director de Corning, el mayor productor mundial de fibra óptica.

¿Y España?

Este inconveniente puede ocasionar estragos en países como Grecia, Bélgica, Austria o Alemania, donde la cobertura de fibra óptica es aún escasa. En España el impacto es más limitado, puesto que su digitalización va muy por delante de la de sus vecinos europeos. Así, es el segundo país del continente con una mayor penetración de fibra óptica, del sesenta y ocho con cuatro por ciento de la población, solo tras Islandia. España es asimismo el tercer país con más penetración en las áreas rurales y el segundo mercado que medra más veloz, conforme múltiples informes de FTTH Council Europe, la asociación que reúne a la industria. Las líneas activas alcanzaron los trece con dos millones el pasado mayo, conforme datos de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC).

La fibra óptica es esencial para asegurar la digitalización de las sociedades y para apresurar una economía poco a poco más dependiente de la red. La promesa del 5G, que dejará una conectividad ultrarrápida de miles y miles de dispositivos móviles de forma simultánea, o la llamada industria cuarenta se sostienen en esta arquitectura digital. “A corto plazo no va a haber inconveniente, mas en un medio plazo el encarecimiento afectará a los nuevos despliegues de fibra”, advierte José A. Lázaro, maestro de la Escola Tècnica Superior d’Enginyeria de Telecomunicacions de Barna (ETSETB).

Resiliencia de las ‘telecos’

Hoy en día, el setenta y siete con seis por ciento de las líneas de fibra óptica desplegadas en España las concentran los 3 grandes operadores: Movistar, Orange y Vodafone. En los últimos tiempos, el Gobierno ha aportado ayudas millonarias a esas compañías para apresurar el despliegue de cableado y hacer llegar la conexión a la red de banda ancha a todos y cada uno de los rincones del territorio. Así, se ha apostado por apagar la tradicional red de cobre y reemplazarla por una de fibra óptica, más eficaz, un despliegue estratégico que pone a España en una situación de fuerza.

La grandes ‘telecos’ del país habitúan a cerrar contratos de suministro de múltiples años con los fabricantes de fibra óptica, lo que fortalece su situación frente a los avatares del mercado. “Hacemos compras en un largo plazo y a largo volumen, lo que tal vez hace que sea menos sensible a la inflación”, explica a este diario Alberto Moreno, directivo de regulación de Telefónica en España. “No somos inmunes, mas tenemos cierta resiliencia”. Desde Orange apuntan que si bien comienzan a apreciar «cierto encarecimiento» su despliegue de fibra no se ve perjudicado «merced a la previsión y anticipación con los distribuidores».

Inconvenientes para los fabricantes

No obstante, quienes sí se ven perjudicados por el encarecimiento de la energía, el transporte y las materias primas son los fabricantes de fibra óptica, en la primera línea de impacto. “El incremento general de los costos ha coincidido con la carencia de capacidad para contestar a la demanda de las teleoperadoras”, apunta Ramón Alós, presidente de la compañía de fabricación OPTRAL. En los últimos meses el costo de la fibra óptica ha pasado de ser de menos de 4 euros por quilómetro a ambiente los seis con setenta euros actuales.

El perjuicio de los fabricantes no acaba acá. Los nuevos pedidos de fibra se acuerdan al coste actual, no obstante es más difícil cuando los clientes del servicio que ya habían acordado contratos de suministro en un largo plazo a un coste cerrado –muchos de ellos financiados por medio de concursos públicos– no admiten un aumento del costo, lo que acaba repercutiendo en los fabricantes. Como advierte Alós, el incremento prolongado de los costos va a hacer que se amontonen poco a poco más problemas: “Nadie tiene una varita, mas la perspectiva es mala».

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