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martes, 15 junio, 2021

¿Estamos mejor o bien peor? De esta manera ha alterado el rumbo del virus tras ciento noventa y seis días de estado de alarma

En los últimos 6 meses y medio, España ha sufrido 3 olas de covid-diecinueve y ha registrado ciertas cifras más trágicas de la pandemia. La llegada de las vacunas deja atisbar un panorama esperanzador, mas aún falta para poner fin a esta crisis.

Este domingo España va a salir del estado de alarma; mas no de la pandemia. Cambiará el marco legal, mas no el covid-diecinueve. Se abre una nueva etapa de la lucha contra la pandemia, mas el riesgo del virus prosigue ahí. Han pasado ciento noventa y seis días desde el instante en que el pasado veinticinco de octubre se dictaminó esta medida excepcional para procurar contener la expansión del virus. Desde ese momento el país ha sufrido 3 oleadas de contagios (una en otoño, una tras Navidad y otra tras Semana Santa) y ha registrado ciertos récords de inficionados más alarmantes de toda la pandemia. Mas la llegada de las primeras vacunas contra el covid-diecinueve ha abierto una brecha de esperanza.

El panorama epidemiológico ha alterado mucho en estos 6 meses y medio. Conforme recoge el último informe ya antes del estado de alarma, España registraba más de ocho mil contagios diarios, más de seiscientos fallecidos en la última semana y un total de treinta y cuatro y setecientos cincuenta y dos muertes por covid-diecinueve. En esos instantes, además de esto, los centros de salud atendían más de catorce y quinientos pacientes inficionados. El virus ocupaba un doce por ciento de las camas ordinarias y un veintidos por ciento de las unidades de cuidados intensivos. La incidencia amontonada excedía el umbral de los trescientos sesenta, con Navarra, Castilla y León y la capital española como las autonomías más perjudicadas. La curva de contagios asimismo mostraba una tendencia en alza en Asturias, Catalunya y Andalucía. Y la tasa de positividad estaba sobre el doce por ciento .

Mientras que, el país veía de reojo como la segunda ola asolaba en el resto del planeta. Europa se encaraba a una oleada «más dura y más letal» que al comienzo de la pandemia. A inicios de octubre nuestros vecinos europeos ya habían aplicado confinamientos, restricciones de aforo, cierres de comercios no esenciales y hasta toque de queda (semanas antes que en España se abriese este discute). Del otro lado del charco, E.U. padecía cifras récords de contagios y muertes con la pandemia como protagonista de la campaña electoral. Por entonces, el virus sumaba más de un millón de fallecidos por todo el planeta y un cómputo global de más de cuarenta y dos millones de contagiados (el equivalente al setenta por ciento de la población de España, sin ir más allá).

En los próximos meses, la pandemia ha sufrido muchos avatares. El virus ha ido cogiendo y perdiendo fuerzas en función de las circunstancias. Por una parte, los contagios se han disparado al compás de los instantes de más interacción social (como el verano, las fiestas y las vacaciones). Por otra parte, la curva se ha doblegado ahí donde se han aplicado medidas de prevención y control. El día que más casos se diagnosticaron fue el quince de enero, con treinta y nueve y trescientos sesenta y uno positivos más en un día en toda España. Por el contrario, el día con menos diagnosticados fue el siete de marzo, que ‘solo’ sumó tres mil cuatrocientos veintitres positivos en todo el país. En estos últimos meses, los centros de salud españoles han llegado a atender a más de treinta y dos hospitalizados por covid-diecinueve. El 2 de febrero el virus ocupaba el cuarenta y cincopor ciento de las ucis; el máximo registrado a lo largo de este periodo.

Cuando daba la sensación de que el futuro sería una yuxtaposición de ola tras ola, y limitaciones tras limitaciones, la llegada de las primerísimas vacunas contra el covid-diecinueve comenzó a dibujar el camino que lleva al “principio del fin de la pandemia”. La campaña de inmunización arrancó con optimismo, mas arrancó lenta. Tanto que, tras unas semanas marcadas por la escasez de dosis y un sinfín de inconvenientes logísticos, el propósito de forjar la inmunidad parecía estar a años vista. Mas por fortuna el panorama ha alterado. Cada vez llegan más vacunas. Europa tiene hasta 5 fórmulas diferentes aprobadas; Pfizer, Moderna, AstraZeneca, Janssen y Sinopharm. En el último mes la llegada de vacunas ha aumentado exponencialmente. Aún no hay tantas como desearíamos, mas afortunadamente ya hay un veintiocho por ciento de la población con una dosis y un doce por ciento con pauta completa.

ciento noventa y seis días tras el comienzo del estado de alarma, el panorama es diferente. Conforme recoge el último informe ya antes del fin del estado de alarma, España registra tres mil novecientos casos en un día y doscientos cincuenta y uno fallecidos en la última semana. Hoy día, los centros de salud españoles atienden a ocho mil seiscientos cinco pacientes inficionados por coronavirus y las ucis resisten con una ocupación del veintiuno por ciento. La incidencia amontonada se ubica en ciento noventa y ocho a nivel estatal, con País Vasco, la capital española, Navarra y Aragón como las autonomías más perjudicadas. La tasa de positividad se ubica alrededor del siete por ciento ; 2 puntos más de la cantidad que, conforme la OMS, sería homónimo de calma pandémica. Mientras que, el cómputo global de la pandemia suma 154.815.600 casos y 3.236.104 fallecidos en el mundo entero.

Una última dosis de prudencia

«Ahora no estamos ni mucho mejor ni mucho peor en comparación con comienzo del estado de alarma. Eso sí, estamos mucho peor que en el mes de junio del año pasado, cuando justo salíamos de la primera ola», resume el epidemiólogo Antoni Trilla. Por aquel entonces, la incidencia amontonada estaba sobre los diez puntos, había cien pacientes hospitalizados por covid-diecinueve y diez ingresados en una uci. «Debemos apostar por una dosis extra de calma y prudencia hasta el momento en que logremos regresar a la normalidad. ¿En qué momento va a ser eso? Cuando, por poner un ejemplo, los centros de salud podamos atender al mundo entero como cuando no había pandemia», resume el especialista.

Debemos apostar por una dosis extra de calma y prudencia hasta el momento en que logremos regresar a la normalidad

Antoni Trilla, epidemiólogo

En estos instantes, estima Trilla, la suma de ciudadanos vacunados y de los que han pasado últimamente la enfermedad equivaldría a entre un treinta y un treinta y cinco por ciento de la población inmunizada. Esto quiere decir que aún hay un enorme porcentaje de los españoles que serían susceptibles de contagiarse. Si a esto le sumamos la entrada de nuevas variaciones y el avance escalonado de la campaña de vacunación, todo apunta a que es el instante de sostener la calma. «Podemos ser optimistas, mas sin olvidar de donde venimos y el riesgo que supondría ahora regresar atrás«, agrega el epidemiólogo.

Hay múltiples indicadores que van a ayudar a atisbar el fin de la pandemia. El primero, la incidencia amontonada. Cuando haya menos de veinticinco casos por cada cien habitantes va a significar que el virus va a estar bajo control. El segundo, la ocupación del sistema sanitario. Cuanto menos espacio ocupe el virus, más espacio va a haber para tratar enfermedades marginadas por la pandemia. Y el tercero, los índices de positividad. Merced a las vacunas vemos que hay luz al final del túnel y que cada vez estamos más cerca. Eso sí, sostengamos la calma para no descarrilar al último instante.

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