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domingo, 18 abril, 2021

Qué son los flancos y cómo eliminarlos

Llamamos flancos a las concentraciones de grasa que se forman alrededor de la cintura en el cuerpo de las mujeres. Por lo general, son una de las zonas del cuerpo femenino con mayor tendencia a que se agrupe más grasa, lo que los convierte en uno de los grandes enemigos de una silueta estilizada.

La concentración de grasa en los flancos se debe normalmente al sobrepeso, pero no es este el único motivo, ya que hay mujeres que se encuentran dentro de su peso ideal que sufren este problema. Otra de las causas de los flancos la encontramos en la predisposición genética de cada mujer para almacenar una mayor cantidad de tejido adiposo en los costados.

Está claro que llevar un estilo de vida saludable, donde la práctica deportiva continuada y una alimentación sana y equilibrada, ayuda a reducir las posibilidades de que aparezca este problema. Por lo general, cuando una mujer desea reducir el volumen de los flancos, también pretende reducir el volumen de otras zonas de su anatomía, por lo que en ocasiones es buena idea tomar medidas integrales para lograr una mejor figura.

Dicho esto, es importante destacar que lo verdaderamente importante es que cada mujer se acepte a sí misma y que se encuentre a gusto con su propio cuerpo, indistintamente de si se trata de un cuerpo más o menos definido, con más o menos cantidad de grasa corporal.

Cómo acabar con los flancos

Aquellas mujeres que han decidido poner fin a los flancos de su anatomía disponen de varias opciones para conseguirlo.

En primer lugar, volvemos a hacer hincapié en la posibilidad de hacer dieta y ejercicio, un remedio natural, económico y, en la mayoría de las ocasiones, efectivo. El principal problema que plantea es que este modus operandi precisa de mucho tiempo para que empiecen a verse los resultados y que no es tan sencillo cambiar de estilo de vida de un día para otro; se necesita de una gran fuerza de voluntad y motivación.

En segundo lugar, es posible recurrir a tratamientos de radiofrecuencia y láser que provocan la disolución de las células grasas, lo que se conoce como lipólisis.

En tercer lugar, se puede optar por la infiltración de sustancias lipolíticas, que se inyectan en el tejido adiposo para quemar y disolver la grasa.

Es importante recurrir a profesionales que tengan una gran cualificación. Asimismo, es conveniente dejarse guiar por expertos que dispongan del equipamiento tecnológico más avanzado que cumpla con todos los estándares de calidad, de esa forma se logrará un mejor resultado y un cuerpo mucho más bonito.

Una vez que se ha conseguido atajar el problema y que la figura vuelve a lucir más fina y sutil, hay que intentar no volver al mismo punto, es decir, evitar engordar y ganar volumen o se habrá perdido todo el terreno ganado. Recurrir a la radioterapia o a la infiltración es un buen momento para aprovechar que el cuerpo ha cambiado para introducir cambios en el estilo de vida. Es una ocasión inmejorable para que la transformación física se convierta en una constante y para aprovechar el impulso. Eso tendrá repercusiones positivas en la salud.

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