/«Hemos debido aprender a charlar con los ojos, a trasmitir con la mirada»
«Hemos debido aprender a charlar con los ojos, a trasmitir con la mirada»

«Hemos debido aprender a charlar con los ojos, a trasmitir con la mirada»

Miran de frente al virus día a día. Las enfermeras, así como el resto de personal sanitario y trabajadores de centro de salud, son los profesionales más expuestos al Covid-diecinueve a lo largo de esta crisis sanitaria y saben bien de qué forma viven los pacientes y los centros asistenciales esta crisis sanitaria.

Ana Valderrey es la jefe de enfermería de Emergencias del Centro de salud Clínico de Valladolid y a lo largo de estos días desempeña su tarea en la carpa de pretriaje que se instaló en el exterior del centro para examinar los posibles casos de coronavirus. «Nos encargamos de valorar los casos y aquellos que estimamos sospechosos acceden a la atención por un circuito y aquellos que no asisten por la enfermedad entran por otro limpio del virus», narra.

En soledad
Poquito a poco observa un descenso de afluencia al servicio en el que trabaja, lo que ha tolerado «liberar un poco» las plantas del centro de salud y asimismo las UCI. Mas, la verdad es que prosiguen acudiendo pacientes que llegan al centro «asustados» por el hecho de que «no saben lo que se marchan a encontrar». «Viven la situación con mucha soledad. Si bien procuramos reemplazar en parte a su familia, es muy complicado», explica Ana. «Nosotros les afirmamos que estaremos acá para lo que precisen, mas es imposible substituir a su familia», explica.

Y falta en el proceso, además de esto, algo «muy importante»: una sonrisa. Los sanitarios deben llevar puesta la mascarilla y los equipos de protección, con lo que su semblante es prácticamente irreconocible para el paciente. «Hemos debido aprender a charlar con los ojos, a trasmitir con la mirada», asegura. «Miedo claro que tenemos, como todo el mundo», narra, con lo que procuran resguardarse con todos y cada uno de los medios a su alcance para poder hacer su trabajo de forma segura. «Es más el temor a llevárnoslo a casa y contagiar a la familia que por nosotros mismos», resume.