/«La gente está enganchada a la carne: hay que darles soluciones»
Hamburguesa de carne artificial.

«La gente está enganchada a la carne: hay que darles soluciones»

La carne fabricada en laboratorio se transformó de ciencia ficción a realidad en el dos mil trece, en el momento en que un conjunto de estudiosos holandeses, financiados por Segey Brin (uno de los creadores de Google), presentaron las 3 primeras hamburguesas artificiales.

Costaron decenas y decenas de miles y miles de dólares americanos, mas no se han quedado en un prototipo. Sus autores crearon en dos mil dieciseis la compañía MosaMeat, que persigue transformarlas en una realidad industrial.

Peter Verstrate (sesenta, Rotterdam), un científico de la nutrición que ha trabajado siempre y en todo momento en la industria alimenticia, fue uno de los protagonistas de esa proeza y codirige MosaMeat. Verstrate participó en el Forum Cárnico de Gerona dedicado a los sustitutos de la carne, el seis de noviembre.

-¿Precisamos carne artificial?

-Desde el punto nutricional, no precisamos la carne. Mas la gente está enganchada y la mayor parte no renunciará a ella. Hay que darles soluciones. Por el hecho de que hay temas alarmantes vinculados con la carne: el cambio climático, el empleo de la tierra, del agua, la resistencia a los antibióticos, la atrocidad con los animales…

-¿Fabricar carne artificial consume menos energía que la ganadería de siempre?

-A pequeña escala, consume mucha energía. A mayor escala, suponemos que su empleo de energía sería exactamente el mismo que se precisa para generar el pollo [mucha menos que la necesaria para la ternera], mas sin producir metano [que sí producen los animales].

-¿Sería igualmente saludable que la carne de siempre?

-La carne artificial se hace en condiciones estériles: está más protegida de las infecciones. Los nutrientes se controlan mejor, por el hecho de que el recorrido entre aquéllos que introducimos y el producto es más corto.

-¿Hay consecuencias indeseadas?

-No deseo deshacerme del paisaje punteado de vacas de la montaña Suiza, sino más bien de las grandes plantas ganaderas industriales.

-¿Su propuesta es viable o bien es una disculpa para retrasar acciones que podrían afectar los intereses de la industria cárnica?

-La industria de la carne no está tan organizada como las tabacaleras [que actuaron para retrasar la legislación]. Además de esto, el cambio no es inminente. La industria es curiosa: desea subirse a este tren si bien no saben donde va a ir.

-¿El proceso requiere modificaciones genéticas?

-De entrada, hay que sacar células de una vaca real. Otras empresas las alteran genéticamente para inmortalizarlas. Nosotros no lo hacemos, por la aceptación y la legislación en Europa.

-Comprendo que se precisa suero fetal bóvido, que requiere matar a fetos de vaca.

-Eso ya no es preciso. Cuando sacas las células, debes darles nutrientes, mas asimismo debes crear un entorno similar al ambiente animal. Hasta hace poco, se empleaba sangre extraído de los fetos de vaca, que morían en el proceso. Ahora, hemos desarrollado un suero que se extrae de algas y bacterias.

-¿La carne artificial sustituirá a la real?

-Creamos un producto idéntico a la carne, mas sin atrocidad ni inconvenientes climáticos. Cuando esté en el mercado, los reguladores comenzarán a regular para reducir la carne tradicional. Mas los primeros productos de súper tardaran por lo menos diez años.

-¿Usted come carne?

-Sí. Mas en las últimas 3 semanas lo he dejado para poder ver qué sucede. No me importa comer carne. Lo que no deseo es que se descontrole, por el hecho de que somos demasiados y demasiado ricos.