15.5 C
Madrid
viernes, 1 julio, 2022

“La mitad de los perjudicados no saben que lo padecen”

La mitad de las personas que padecen un glaucoma lo ignoran y eso hace que, frecuentemente, el diagnóstico no llegue hasta el momento en que la enfermedad está muy avanzada. Esta es la voz de alarma que levantaron el día de ayer los especialistas que participan en el II Curso de Actualización en Glaucoma, que se desarrolla este fin de semana semana en el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega, en Oviedo.

“En el campo del glaucoma, prosigue habiendo una cantidad categórica: el cincuenta por ciento de las personas que lo sufren no lo saben. Es una enfermedad asintomática y que no da ninguna señal. Resulta definitivo advertirlos precozmente y no cuando la enfermedad está ya muy avanzada”, resaltó Ignacio Rodríguez Uña, directivo de la actividad al lado de su colega Pedro Pablo Rodríguez Pelado.

El glaucoma es la primera causa de ceguera irreversible. Se trata de una enfermedad degenerante y sigilosa, que estropea el nervio óptico provocando la pérdida progresiva de las fibras inquietas sin que el paciente lo note en las primeras fases de la enfermedad. “Es una enfermedad que no se cura. Si no se diagnostica a tiempo y no se trata, el resultado es perder la vista. La meta del glaucomatólogo es conservar la vista y la calidad de vida hasta el final. Se logra en la mayoría de los casos”, señaló Pedro Pablo Rodríguez Pelado.

En el curso participan más de doscientos cincuenta profesionales de toda España. Se dirige oculistas, estudiosos en ciencias de la visión y especialistas generales o en capacitación. La hipertensión ocular es el paso anterior a desarrollar un glaucoma, si bien no todos y cada uno de los que presentan la primera desembocan en el segundo. Los dos tienen una prevalencia que fluctúa entre el dos y el cuatro por ciento de la población. “Aumentan los casos por el hecho de que vivimos más años y es una enfermedad ligada al envejecimiento”, señalaron los especialistas. “Estamos incrementando más la detección precoz. No es que haya más, es que los vemos ya antes, los tratamos ya antes y cambiamos el curso de la enfermedad”, agregaron. En el Instituto Oftalmológico Fernández-Vega se practican unas trescientos cincuenta cirugías de glaucoma al año.

Ignacio Rodríguez Uña hizo hincapié en los avances que están imprimiendo la inteligencia artificial y el big data en los diagnósticos de glaucoma. “La aplicación de un sinnúmero de datos clínicos y pruebas de imagen aumenta la potencia de detección de la enfermedad. No solo para advertirla, sino más bien asimismo para revisar si la enfermedad avanza y pronosticar los daños que ocasiona”, afirmó.

Es fundamental mentalizar a la ciudadanía sobre necesidad de revisiones, sobre todo en personas que tienen antecedentes familiares de glaucoma”, afirmó Pedro Pablo Rodríguez Pelado. Están en marcha estudios genéticos del glaucoma. “Disponer de un biomarcador genético asistiría a saber si ciertos pacientes con antecedentes familiares de glaucoma pudiesen tener peligro de padecer la enfermedad. Contribuiría a advertir la enfermedad mucho ya antes, mejorando así el pronóstico”, apostilló Rodríguez Uña.

El doctor Rodríguez Pelado expuso el actual panorama de los tratamientos del glaucoma: “El mayor desarrollo se está generando en la vía de administración. Existen muchos estudios para intentar reducir el uso de colirios y emplear medicamentos por vía subconjuntival o intraocular. Son dispositivos que se ponen en la cámara precedente del ojo o en el vítreo, a fin de que vayan liberando el fármaco de forma sostenida”. Un aspecto que se estudia es cada cuanto tiempo puede efectuarse esta maniobra: 3 meses, 6 meses, un año…. teniendo presente el elevado volumen de consultas que produciría. “Una de los beneficios es que garantiza un mejor cumplimiento de los tratamientos que si el paciente debe administrarse todos y cada uno de los días un colirio”, señaló Rodríguez Pelado.

Habitualmente, resulta suficiente un tratamiento con colirios o con láser. Mas, en otros, se requiere cirugía, aun más de una. Se ha avanzado en la implantación de dispositivos de microcirugía que hacen que sean menos invasivas y menos agresivas; mas asimismo son menos eficientes. Con todo, pueden permitir retrasar otras cirugías más invasivas o emplearse tras cirugías tradicionales más beligerantes. “El noventa por ciento no ofrecen dificultades, mas tienen más peligros que operar cataratas”, aseveró el doctor Pedro Pablo Rodríguez Pelado.

ÚLTIMAS NOTICIAS

NOTICIAS RELACIONADAS

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here