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sábado, 3 diciembre, 2022

La Tierra vibró a lo largo de ocho horas tras la erupción del volcán Hunga-Tonga

La Tierra latió cada 4 minutos y medio a lo largo de las horas siguientes a la enorme explosión del volcán Hunga-Tonga, en Oceanía. Un nuevo estudio efectuado por el estudioso de Geociencias Barna del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (GEO3BCN-CSIC) Jordi Díaz examina los diferentes géneros de señales sísmicas generadas por la explosión volcánica submarina del Hunga Tonga–Hunga Haʻapai y aporta nuevos detalles sobre los fenómenos que se generaron en este acontecimiento geológico.

El quince de enero de dos mil veintidos, el volcán Hunga-Tonga, situado en el Océano Pacífico, entró en erupción provocando uno de los acontecimientos volcánicos más grandes de la historia reciente. “La explosión volcánica provocó que la Tierra vibrara a frecuencias bajísimas, retumbando a lo largo de unas ocho horas”, explica Díaz. Este registro de señales retumbantes de baja frecuencia, aclara el estudioso, solo se había detectado previamente tras las erupciones de Pinatubo (Filipinas, mil novecientos noventa y uno) y El Chichón (México, mil novecientos ochenta y dos).

En este nuevo artículo, publicado en la gaceta ‘Communications Earth & Enviroment’ del conjunto ‘Nature’, Díaz pone el foco en la evolución temporal del proceso eruptivo, la propagación de las ondas atmosféricas en torno a la Tierra, y las señales sísmicas de baja frecuencia y larga duración en el mundo entero tras el acontecimiento primordial.

Las ondas atmosféricas recorrieron un par de veces la Tierra

Conforme el científico de GEO3BCN-CSIC, es la primera vez que se registra con sismómetros el paso de la onda atmosférica a lo largo de tanto tiempo: “La onda de presión fue tan potente que, aun tras dar dos vueltas a la Tierra aun logra hacer vibrar el suelo y ser detectada por un sismómetro”. Las redes sísmicas identificaron el paso de esta onda hasta 5 veces durante 3 días y medio.

“El trabajo es una prueba más de que los sismómetros no solo dejan advertir terremotos, sino pueden ser útiles para advertir otros géneros de señales”, apunta el científico de Geociencias Barna.

La alteración de la presión atmosférica generada por esta explosión se extendió por todo el planeta, generando alteraciones que fueron detectadas por distintos géneros de sensores. “Para efectuar el trabajo se han compendiado datos sísmicos de las primordiales redes a nivel del mundo, como de estaciones de las redes del Institut Cartogràfic i Geològic de Catalunya y del Instituto Geográfico Nacional”, especifica Díaz.

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