/La UCO piensa que Juan Cotino participó en amaños de contratos de Eduardo Zaplana
La UCO piensa que Juan Cotino participó en amaños de contratos de Eduardo Zaplana

La UCO piensa que Juan Cotino participó en amaños de contratos de Eduardo Zaplana

El descubrimiento de los papeles que dieron origen a la investigación del caso Yermo se generó en el despacho del letrado del exgerente de la compañía pública Imelsa, Marcos Benavent. El registro tuvo lugar en el primer mes del verano de dos mil quince por la parte de la Guarda Civil en el marco del caso Taula, un procedimiento judicial en el que Benavent se halla cooperando y que de entrada nada debía ver con Zaplana. La sorpresa llegó cuando los documentos correspondían a otras operaciones diferentes y también indiciariamente delictivas.

Benavent declaró que se los había entregado en dos mil doce una persona de origen sirio llamada Imad. Al tomarle declaración asimismo, este último aseguró haberlos encontrado «abandonados» en un sobre unos diez años ya antes, en torno a dos mil siete, en una residencia en la que radicó en alquiler y cuyos dueños fueron Zaplana y su esposa.

Esta información apuntaba a una «auténtica hoja de ruta»
que se prosiguió para concurrir a las licitaciones del Plan Eólico y de las Inspección Técnica de Vehículos, patentizando una posible connivencia en favor de sociedades ligadas al conjunto Sedesa -propiedad de la familia Cotino-.

En ella se hallaría Zaplana como el «cerebro». El resumen de la mecánica es que se habrían creado sociedades mercantiles para optar a la adjudicación de los contratos públicos. Las mayores adjudicatarias fueron las de la familia Cotino (pertinentes a Vicente y José, sobrinos del exdirector general de la Policía Juan Cotino).

La Guarda Civil hace una mención singular a este último por un correo que aparece dirigido a él en su temporada al frente de la Policía. Se trata de un documento a PC con tachaduras en el que, conforme la UCO, se establecen los pasos dados para lograr la contratación de los parques eólicos «con el propósito último» de conseguirla «fraudulentamente».

Por medio de esos contratos -uno de los que fue a parar a Proyectos Eólicos Valencianos, en la que participarían sociedades vinculadas a los Cotino-, se cobraron comisiones y los fondos se desviaron a sociedades en Luxemburgo.

Para abonar estas mordidas, existirían 2 operativas: compra y venta falsa de participaciones y facturación a empresas por posibilidades de servicio inexistentes. El dinero desviado se escondía en cuentas con la pretensión de regresarlo a España por medio de empresas (Ribereña del Glorio, Medlevante, Geodesarrrolos Integrales y Turnis Sylvatica). La Fiscalía y la UCO apuntan a que se ha acreditado la vuelta de dos con nueve millones de euros.

Para todo ello, Zaplana se habría valido de 9 sociedades: Imison International, Felix Investment, Inversiones Imison, Servicios de Excavaciones (ahora Asedes Capital), Valenciana de Revisiones, Levantina de Obras y Servicios, Proyectos Eólicos Valencianos, Inversiones Impega y Poinds Net.