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viernes, 17 septiembre, 2021

Las farmacias en Barna, un servicio arriesgadamente irregular

  • El mapa de las farmacias de la urbe de Barna pone de relieve la mala distribución de estos establecimientos entre los diferentes distritos.

  • El análisis de los datos oficiales deja advertir la existencia de boticas que dan servicio a más población de la que marca la ley, al tiempo que en otras zonas de la urbe hay una excesiva concentración de farmacias.

Ir a adquirir un paracetamol, unas aspirinas, unas tiritas o bien esparadrapo puede ser una aventura por los vecinos de los distritos de Diagonal Mar y del Front Marítim del Poblenou o, los de Vallvidrera, el Tibidabo y las Llanas. Y es que, los vecinos de estos distritos son los que tienen un peor servicio de farmacia de toda la capital catalana. En verdad, aun se puede llegar a meditar que su salud está bajo riesgo si se tiene presente el número de farmacias que tienen libres los ciudadanos que radican en esta zona.

Conforme los datos oficiales del Municipio de Barna, en el distrito de Vallvidrera, el Tibidabo i Les Planes solo hay una farmacia en funcionamiento de las mil ciento veintiseis que hay en toda la urbe. Esto desea decir que los cuatro mil seiscientos noventa y ocho vecinos que viven allá solo tienen una sola farmacia que les da servicio regularmente. Este dato infringe la normativa legal actual en Catalunya que fija en cuatro mil el número máximo de habitantes a los que puede ofrecer servicio una farmacia en una zona urbana. Conforme establece la ley de ordenación farmacéutica de Catalunya, aprobada a fines de mil novecientos noventa y uno, si se excede esta proporción, se debe poder instalar una farmacia más en esta área básica farmacéutica. Por ende, desde el punto de vista legal y de normativa, se dan de sobra las condiciones para progresar el servicio y la cobertura farmacéutica de esta zona.

Mas no solo esto. La realidad de este distrito con relación a el servicio de farmacias es considerablemente más alarmante cuando se equipara con el resto de distritos de la urbe. Y es que, el dato de prácticamente cuatro mil setecientos vecinos por una sola farmacia queda lejísimos de la media de habitantes por farmacia en Barna, que se ubica en prácticamente mil quinientos. Dicho de otra manera, la farmacia Duch Foradat -la única que hay en el distrito de Vallvidrera, el Tibidabo i Les Planes- da servicio al triple de ciudadanos que la media de las farmacias de la urbe. Una situación que se dificulta todavía más fuera de los horarios de apertura. Cuando estos vecinos precisan asistir a una farmacia fuera del horario frecuente de atención al público, si bien se trate de una emergencia, deben salir del distrito para poder adquirir ese fármaco que precisan.

Una situación del mismo modo alarmante es la que tienen los trece y quinientos uno vecinos censados en el distrito de Diagonal Mar y el Front Marítim del Poblenou. En un caso así, hay 2 farmacias en el distrito. Mas incluso de esta forma, es un número plenamente deficiente para la cantidad de vecinos que hay. Esto causa que, conforme los datos oficiales, cada una de las farmacias que hay en esta zona atienda a seis mil setecientos cincuenta personas. Una cantidad exorbitante si tenemos en consideración el máximo de cuatro mil que establece la ley y los mil quinientos vecinos que, de media, atienden las farmacias en Barna. Lo único que podría justificar ligerísimamente esta situación tan desajustada es el hecho de que se trata de un distrito de reciente construcción y que, por tanto, aún está en desarrollo. Y, por esta razón, todavía no dispone de todos y cada uno de los servicios precisos.

Alén de estos casos, si nos fijamos en los datos que ofrece el Municipio de Barna en el portal Open Data, los vecinos del distrito de Vallbona están en una situación afín, puesto que asimismo disponen de una sola farmacia. Mas en un caso así, el inconveniente no es tan grave por el hecho de que solo hay mil cuatrocientos cinco vecinos a los que ofrecer servicio. Una proporción considerablemente más ceñida a lo que fija la ley, y la realidad del resto de la urbe.

Una farmacia en todos y cada esquina

La situación es totalmente diferente en otros distritos de Barna. Por poner un ejemplo, en el Eixample derecho hay una excesiva concentración de farmacias. Solo en este distrito hay cincuenta y seis establecimientos que representan el cinco con cinco por ciento de todas y cada una de las farmacias que hay en la capital catalana. Mas el dato es todavía más escandaloso cuando se pone con relación a la cantidad de población que vive en este distrito. Conforme el censo del Municipio de Barna, en la Dreta de l’Eixample viven cuarenta y 3 y quinientos quince personas. Por consiguiente, cada farmacia da servicio, de media, a solo seiscientos noventa vecinos. Esto es prácticamente 7 veces menos de vecinos por establecimiento que los que debe atender la farmacia del distrito de Vallvidrera. O bien, lo que es peor, prácticamente diez veces menos de la ratio de ciudadanos por farmacia que registra el distrito de Diagonal Mar y el Front Marítim del Poblenou. La conclusión es que esta zona de Barna tiene una sobreconcentración de farmacias.

La Dreta de l’Eixample es, con diferencia, el distrito que tiene más farmacias de toda la urbe. La segunda situación en la clasificación la ocupa la Vila de Gràcia donde, conforme los datos oficiales, hay cuarenta y seis establecimientos con la cruz verde. Mas en un caso así, debe ofrecer servicio a cincuenta y ciento dos vecinos o bien, lo que es exactamente lo mismo, cada farmacia atiende de media a mil ochenta y nueve personas. Completa el pódium de los 3 distritos con un mayor número de farmacias el de Sant Gervasi-Galvany, donde hay cuarenta y uno de estos establecimientos. En este distrito viven cuarenta y 7 y quinientos ochenta y ocho personas y, por consiguiente, cada farmacia da servicio a unos mil ciento sesenta vecinos.

La Vall d’Hebron, un caso llamativo

El Centro de salud de la Vall d’Hebron es el más grande de Catalunya y uno de los más esenciales de toda España. No obstante, curiosamente, los vecinos que viven en este distrito son los segundos de Barna en mala cobertura farmacéutica. Y es que, en todo el distrito solo hay 2 farmacias abiertas. Y, las 2 están, como es lógico, al lado del centro de salud. Conforme los datos, estas 2 farmacias dan servicio a cinco mil setecientos noventa y cuatro vecinos que viven en el distrito. Esto son prácticamente tres mil personas por cada establecimiento. Un porcentaje levemente superior a la media de la urbe mas que sorprende por el hecho de tratarse del distrito donde hay un centro hospitalario de la magnitud del de la Vall d’Hebron.

Los distritos más poblados, tienen un buen servicio

El distrito de la Sagrada Família, uno de los que tiene una mayor concentración de vecinos de Barna, tiene una buena atención farmacéutica. En consecuencia, tanto los ciudadanos que viven en este distrito como los miles y miles de turistas que visitan el templo de Gaudí y los aledaños -o bien por lo menos lo hacían ya antes de la pandemia- pueden hallar una farmacia velozmente, si lo precisan. Por las calles de este distrito hay distribuidas veinticuatro farmacias. Un número que es más que suficiente si tenemos en consideración la población que vive, que son poco más de cincuenta y uno y trescientos personas. Esto causa que los establecimientos farmacéuticos que hay por el distrito atiendan, de media, a unos dos mil ciento cincuenta vecinos. Por consiguiente, aún hay margen para ofrecer servicio a los turistas que puedan entrar.

Una situación afín es la que existe en Sant Andreu, el que tiene más población censada de toda Barna. Los prácticamente cincuenta y ocho vecinos que viven en este distrito tienen a su predisposición prácticamente una cuarentena de farmacias. Por tanto, esto da una media de prácticamente mil quinientos vecinos por cada una de las farmacias. Una media que se ajusta, a la perfección, a la media de toda la urbe. Un buen servicio de cobertura farmacéutica si lo equiparamos, por poner un ejemplo, con la situación de los vecinos del distrito de Vallvidrera, el Tibidabo y las Llanas.

Todos estos datos ponen en patentiza la mala distribución y la desigualdad del servicio de farmacias en la capital catalana. Una realidad que, de una o bien otra manera, asimismo supone un peligro de salud para aquellos vecinos que tienen un déficit farmacéutico en el distrito. Tal vez, desde este momento, tras la crisis sanitaria por la que hemos pasado, otro elemento a tener en consideración en el momento de buscar piso haya de ser la posibilidad de contar con de una farmacia cerca de casa, pues en ciertos casos puede ser una aventura.

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