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Lista de espera para reasignación de sexo es de seis y siete años Catalunya

Lista de espera para reasignación de sexo es de seis y siete años Catalunya

La lista de espera para las operaciones de reasignación de sexo en Catalunya es de entre 6 y 7 años. Las personas que de año en año entran en ella son más que las que salen. En nuestros días, la Unitat d’Identitat de Génere (UTIG) del Centro de salud Clínic de Barna tiene a ochenta y cinco pacientes aguardando por una vaginoplastia feminizante (reconstrucción de vagina) y a treinta y siete por una mastectomía de masculinización (extirpación de las glándulas mamarias). O sea, un total de ciento veintidos personas ‘trans’ (término que incluye a transexuales, travestís y el resto de personas que viven en un género diferente del asignado al nacer) aguardan para ser operadas, según las cifras aportadas por la unidad a este diario.

No obstante, estos son solo los datos oficiales. Desde Trànsit, la unidad de atención a la salud de las personas ‘trans’ del Institut Català de la Salut (ICS), piensan que hay “bastantes, bastantes más” pacientes aguardando, en palabras de Rosa Almirall, ginecóloga y también impulsora máxima de este servicio situado dentro el centro de atención primaria (CAP) Numància de Barna. Trànsit se creó en el dos mil doce y, conforme la instrucción 14/2017 de la Conselleria de Salut, esta unidad es la puerta de entrada de los ‘trans’ a las intervenciones quirúrgicas en Catalunya. La enorme novedad de esta instrucción es que suprimió el diagnóstico siquiátrico para acceder a los tratamientos hormonales o bien intervenciones quirúrgicas.

“Desde el dos mil doce, hemos atendido a personas en Trànsit que todavía están pendientes de una intervención quirúrgica”, asegura Almirall. El inconveniente es que, puesto que la instrucción 14/2017 está en fase de despliegue, Trànsit aún no dispone de un registro de personas que desean ser operadas. Son pacientes que existen, mas que no figuran en la lista de espera de la UTIG del Clínic: muchos se niegan a asistir a esta clase de unidades, que hay asimismo en otras unas partes de España, al sentir que con frecuencia tratan la transexualidad como una enfermedad. Trànsit, a diferencia, comprende lo ‘trans’ como una expresión más de la diversidad de género.

Cuando las listas de espera del Clínic y Trànsit se fusionen, va a aumentar “bastante más” el número de pacientes

Trànsit ha atendido, durante estos 7 años, a unas dos mil doscientos personas ‘trans’. “No sabemos cuántas de ellas aún desean o bien no operarse. Nosotros solo podemos derivar a cirugía desde el dos mil diecisiete [hasta entonces solo podían dar hormonas], con la instrucción de Salut. Mas hay que tomar en consideración que esta está comenzando a desplegarse ahora”, afirma Almirall. De esta forma, Trànsit se halla ahora compendiando datos. La ginecóloga da por sentado que, cuando las listas de espera de esta unidad y de la UTIG se fusionen, el número de pacientes va a aumentar. “Son bastantes, bastantes más que esos ciento veintidos del Clínic. Pronto vamos a saber cuántos”, insiste.

La atención a la salud de los ‘trans’

La UTIG del Clínic es, por el momento, la única unidad de Catalunya que practica intervenciones quirúrgicas de esta clase, si bien conforme el Modelo de atención a la salud de las personas ‘trans’ (efectivo por la instrucción 14/2017 de la ‘conselleria’), hay otros 2 centros de salud de referencia que asimismo realizarán, próximamente, este género de cirugía: el Germans Trias i Pujol (Cánido Ruti) de Badalona y el Universitari de Bellvitge.

Mas, a data de el día de hoy, solo el Clínic efectúa cirugías de reasignación de sexo (asimismo conocidas como cirugías ‘trans’). Y tiene un cupo limitado: hasta el dos mil dieciocho, solo podía hacer treinta por año (quince vaginoplastias y quince mastectomías). El año pasado, la partida presupuestaria de la Generalitat destinada a estas operaciones fue de 209.704,95 euros, al tiempo que la previsión para este dos mil diecinueve, aprobada tras una comisión parlamentaria, es de 496.651,40 euros, con lo que Salut calcula que, ahora, el número de cirugías ascenderá a las setenta anuales. “Hay pacientes que se marchan a Tailandia por el hecho de que las listas de espera de la pública son larguísimas y allá las operaciones son más asequibles que las de la privada acá”, explica Mauricio Raigosa, cirujano de la Unitat d’Identitat de Génere del Clínic. “Tailandia tiene mucha experiencia y un turismo quirúrgico esencial”, agrega.

Hay personas que viajan a Tailandia y se operan allá en una clínica privada para no aguardar tanto

En España, solo ciertas comunidades efectúan vaginoplastias (la capital española, Andalucía, País Vasco, Catalunya). No obstante, prácticamente todas efectúan mastectomías, puesto que esta es una cirugía menos compleja. Como explica Antonio Becerra, organizador de la unidad de Identidad y distinción sexual de la Sociedad De España de Endocrinología y Alimentación (SEEN), un conjunto multidisciplinar de esta entidad trabaja en crear un protocolo a nivel nacional para que todas y cada una de las comunidades actúen de forma homogénea. Este, además de esto, reduciría las listas de espera para estas cirugías y dejaría crear múltiples unidades de referencia repartidas por todo el país, conforme las necesidades. “En nuestros días, bastantes personas de otras unas partes de España vienen a la Unidad de Género del Centro de salud Ramón y Cajal (la villa de Madrid) a someterse a una vaginoplastia”, asegura.

La vaginoplastia: una operación “compleja”

“El Estado debe costear estas cirugías. Las personas ‘trans’ las precisan para continuar con sus vidas. Son las personas cuyas vidas más cambian a causa de la operación”, resalta Raigosa. “Doctor, gracias por mudar mi vida”, le afirmó últimamente una paciente. Como explica el cirujano, la vaginoplastia (o bien genitoplastia feminizante) es una “cirugía compleja” que precisa de una “preparación anterior esencial”. “Es irreversible y de ahí que debe confirmarse bien que el paciente es transexual. En esta operación, que dura unas 3 horas, los médicos trabajamos cerca de órganos tan esenciales como el colon. Puede haber dificultades serias”, cuenta. “La mastectomía es menos grave”, precisa. Para estas cirugías los médicos ven preciso que el paciente esté un par de años hormonándose.

Los médicos apuntan que las vidas de las personas ‘trans’ son de las que más cambian a causa de estas intervenciones

Una vaginoplastia incluye la reconstrucción de los genitales femeninos tanto internos (la vagina) como externos (los labios genitales y el clítoris). Por su lado, la faloplastia y la metaidoioplastia (las dos son reconstrucciones de los genitales masculinos) son, en palabras de Raigosa, “cirugías que no están acabadas de mejorar”. La UTIG ha hecho faloplastias y metaidoioplastias, mas los resultados “distan mucho de lo deseable”, con lo que la mayor parte de las intervenciones que hace son vaginoplastias feminizantes y mastectomías de masculinización.

El Modelo de atención a la salud de las personas ‘trans’ amplía la cartera de servicios de cirugía y también incluye, entre otros muchos, la faloplastia (como implantes testiculares o bien de erección y reconstrucción uretral) y la glotoplastia (feminización de la voz) .