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Los plagios de Manuel Cruz: desde el pensador estrella surcoreano al doctor por Harvard

Los plagios de Manuel Cruz: desde el pensador estrella surcoreano al doctor por Harvard

El día diez de septiembre del año en curso, ABC desveló en primera plana un nuevo escándalo de fraude académico que volvía a indicar, tras el escándalo con la tesis de Pedro Sánchez, a un socialista en un alto cargo institucional. Era Manuel Cruz, el hombre escogido por Sánchez para encabezar el Senado y cuya solvencia académica quedó en cuestión tras salir a la luz los abundantes plagios que ha cometido en diferentes obras durante su carrera.

Los primeros casos denunciados, tras una investigación de los cronistas Javier Chicote y Daniel Tercero, fueron los 9 plagios a otros autores que Cruz cometió en uno de sus manuales de referencia, llamado «Filosofía contemporánea» y publicado por vez primera en dos mil dos. En su interior, el político tomó, tal y como si fuesen propios, parágrafos enteros de autores de reconocido prestigio como Nicola Abbagnano, Gianni Vattimo o bien los profesores españoles José María Mardones y Nicanor Ursúa.

El fraude, que en un primer instante se resistió a reconocer Cruz y por el que no dimitió, se fue ampliando poquito a poco. Como asimismo notificó ABC, el político y catedrático de Filosofía en la Universidad de Barna asimismo incurrió en múltiples plagios en otra de sus obras más señaladas. Se trata de «Amo, entonces existo. Los pensadores y el amor» (dos mil diez), el libro con el que Cruz ganó el Premio Espasa de Ensayo en el año dos mil diez, un distinción que está dotado con treinta euros para el creador del trabajo ganador. En un caso así, el socialista se apropió de las reflexiones filosóficas de autores como el sacerdote Alban Butler o bien Antonio Damasio y Franco Berardi.

Cruz asimismo cometió irregularidades siguiendo exactamente el mismo patrón en su libro «Ser sin tiempo» (dos mil dieciseis). En este volumen hay fragmentos enteros copiados sin la pertinente convocatoria que el político tomó de una obra de Byung-Chul Han, un ensayista surcoreano que se considera como una de las figuras emergentes en el panorama filosófico moderno.

Mas los plagios en el libro «Ser sin tiempo» no terminan en las ideas copiadas al pensador surcoreano. El último presidente de la Cámara Alta asimismo se apropia entre sus páginas de fragmentos que poseen conceptos y también ideas elaborados prácticamente una década ya antes por Roberto Castillo, un doctor chileno por la reputada universidad de Norteamérica de Harvard. Su reacción tras conocer los plagios del político merced a la llamada de ABC fue, quizás una de las más gráficas. «Qué copión», llegó a decir Castillo de Cruz.