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viernes, 1 julio, 2022

madera, caza, setas, miel, turismo

“Muchas personas mayores me comentaban que preferirían no haber vivido para no ver esta desolación. El incendio ha sido una desgracia por norma general, mas considerablemente más para esos vecinos octogenarios que en su día plantaron pinos con el Icona, hicieron podas y trabajaron durísimo. Fue la gente que plantó la sierra, la que estaba orgullosa de este patrimonio y ahora tiene un dolor increíble”.

Las palabras del regidor de Riofrío de Aliste, Germán Matellán, resumen el sentimiento que sacude a tantas personas cuando miran cara la sierra. El mar de bosque se ha transformado en paisaje lunar. En el ayuntamiento de Riofrío, Sarracín y Cabañas son los pueblos más castigados. En Sarracín empezó todo la tarde del miércoles, en el momento en que una tormenta seca acompañada de fuertes vientos y elevadas temperaturas armó el escenario infernal en que se transformó la Sierra de la Culebra, uno de los pulmones de Zamora y motor económico para muchos pueblos del nordoeste.

“El impacto es trágico. Las pérdidas medioambientales son exageradas, tanto cinegéticas como arbóreas. En el plan económico, en Sarracín la madera era una fuente de ingresos pasmante. Nos alimentábamos de ese recurso que se extraía de los montes y ahora para recobrar estas masas igual deben pasar treinta años. Nos deberemos anudar el cinturón en los años venideros” presagia Matellán.

El Municipio de Riofrío estaba efectuando sacas, tenían un plan cinegético, se había practicado y despejes y entresacas de madera para preservar los pinos buenos. Un plan de administración trabajado con esfuerzo arruinado por el incendio de más magnitud y gravedad que padece la Sierra de la Culebra. Por no charlar de las pérdidas para los ganaderos, que se quedan sin pasto para los animales.

“Dan ganas de plañir. Cuando esta mañana (por el día de ayer) he estado perimetrando la zona me parecía increíble” confiesa del regidor de Riofrío de Aliste. ¿Se podría haber eludido?. “Ahora no podemos echar la culpa a absolutamente nadie. Desafortunadamente al día después se iban a activar las cuadrillas. Ha sido casual, la tormenta, rayos latentes, una meteorología mala. No podemos echar la culpa a absolutamente nadie ni comenzar a politizar. El incendio ha sido consecuencia de un montón de infortunios”.

¿Declaración de Zona Aciaga?. “El subdelegado ya me ha comentado esa posibilidad. Las ayudas deben llegar y creo que tanto la Junta con la Subdelegación del Gobierno lo tienen claro. Hay que actuar pronto y salir adelante todos unidos”.

Roberto Cisneros, regidor de Mahíde, lamenta la pérdida de productivas masas de pinos que son una suculenta fuente de ingresos para el Municipio. “La sierra era lo que teníamos, no hay otra cosa. En los pueblos queda poca gente, en impuestos se colecta poquísimo. El sostén era la sierra y está perdida”. Se estima que se han quemado prácticamente 6 mil hectáreas de las diez y ochocientos que componen todo el término municipal.

Boya, Las Torres de Aliste, Mahíde, Pobladura de Aliste y San Pedro de las Herrerías. El incendio ha tocado de lleno a este ayuntamiento que comenzaba a despertar con el turismo de naturaleza, los cotos de caza, colmenas y las setas. En los pinares de Mahíde surgen genuinos manantiales micológicos. Un complemento económico para muchas familias que asimismo muere entre las cenizas. “Las casas rurales y la hostelería van a llevarse un palo gordo” presagia Roberto Cisneros. “El Municipio tiene 4 empleados y vamos a ver, todo se puede ir a garete. La caza mueve mucho dinero y hay gente que administra cotos y se plantea dejarlo”.

Roberto Cisneros cuestiona los medios de extinción y la contratación “tardía” de la cuadrillas. “Había pocos efectivos, los retenes han trabajado prácticamente hasta reventar. Hay que actuar ya antes del 1 de julio, con prevención en invierno, cortafuegos más anchos. Con veinticinco metros las copas de los pinos quedan pegadas y el fuego se pasa sin complejidad. Las cuadrillas debían llevar cuando menos un par de meses limpiando el monte”. El regidor de Mahíde refiere un “paisaje desolador; es que ni me lo creo. Va a haber que reinventarse”. ¿De qué forma?. “Pues igual con molinos eólicos, mas seguro que tampoco nos dejan”.

El término municipal de Villardeciervos está prácticamente carbonizado. El pueblo más simbólico de la Reserva Regional de Caza Sierra de la Culebra ha pagado caras las consecuencias del gran incendio. El boyante turismo de naturaleza recibe un golpe que contesta en restauración y hostelería o alojamientos rurales.

“La gente va a venir a ver nuestro conjunto histórico, mas no es exactamente lo mismo rodeado de un frondoso monte verde que de un secarral quemado” reconoce Lorenzo Jiménez, regidor de Villardeciervos. Las sendas de senderismo y observación de fauna, toda la actividad caza, la madera de pino “que nos producía unos ingresos interesantes. Lo mires por donde lo mires nuestra economía era la Sierra de la Culebra”.

proponemos el futuro, no podemos permitir que esto vuelva a suceder. Igual las repoblaciones deben amoldarse a las nuevas circunstancias climáticas. Esto estaba realmente bien, mas ha llegado un fuego y se ha quemado”.

En Otero de Bodas el fuego se ha llevado por delante dos residencias, una desierta y otra que se terminaba de adquirir. “Puede que se nos haya quemado el 70 por ciento del término. Ya que teníamos pocos inconvenientes esto es una puntilla. A los pocos ganaderos que quedan les ha machacado pues se quedan sin pasto” explica el regidor David Ferrero.

“Con más ganado habría menos monte y todo estaría más limpio, mas es el drama que tenemos. La gente joven se va los pueblos y el monte cada vez tiene más maleza y el peligro era total”. David Ferrero apela al trabajo de cuadrillas “durante todo el año; los incendios no es solo apagarlos, se previenen también”.

El regidor de Otero de Bodas resalta las masas de castaños centenarios perdidos, zonas plantadas por los abuelos de muchos abuelos de ahora y que han visto de qué manera se han perdido”. Del mismo modo que ciertos colmenares, no todos; “pero muchas abejas se han marchado por el hecho de que no tienen alimento”.

Fuera de los límites de la Reserva, los pueblos del val del Tera asimismo han quedado teñidos de negro. La fiereza de las llamas asoló con encinares, pinos, tierras de cultivo y pasto. Julia Fernández, alcade de Calzadilla de Tera (Municipio al que pertenece Olleros) conjuga la “tristeza” del paisaje desolador que ha dejado el fuego, con la “tranquilidad pues no ha habido ningún daño personal”, pese a lo comprometidas que se vieron ciertas poblaciones, con las llamas a las puertas.

“De esto debemos aprender. El daño ya está hecho, hay que ver lo que ha pasado a fin de que no vuelva a acontecer por el hecho de que estos siniestros nos terminan de doblar”.

Por su lado, la plataforma Zamora Viva demanda a las instituciones explicaciones, el “porqué de la carencia de medios iniciales en el incendio”, mientras que pide “medidas urgentes” para frenar la destrucción de las masas forestales. Apuntan como causa a una crisis climática “que no se solventa a través de la industrialización del campo con renovables, como vemos estos días, sino más bien con una política eficaz de protección de la naturaleza, y específicamente de los árboles, que forman la única forma a nivel científico probada de guardar dióxido de carbono”.

Rescate en Villar de Farfón

La precipitada evacuación de Villar de Farfón la tarde del sábado prácticamente le cuesta un desazón al responsable del albergue. Cuando todo el pueblo había sido desalojado por el riesgo del incendio y los bomberos de la Diputación y agentes medioambientales luchaban contra las llamas, de repente oyeron unas voces. Vieron que venían de en el albergue, accedieron y se hallaron a una persona en el suelo y con la pierna rota. El hombre ni sabía que el pueblo había sido evacuado. Inmediatamente los profesionales que trabajaban en la extinción llamaron al ciento doce y una ambulancia se desplazó hasta Villar de Farfón para salvar al responsable del albergue y trasladarlo al centro de salud. Lo increíble es que el estruendo de la “batalla” escuchasen la voz de socorro.

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