/«Nunca debemos usar las chuches como castigo»

«Nunca debemos usar las chuches como castigo»

España cuenta con unos niveles de obesidad infantil de los más elevados de Europa. ¿Qué estamos haciendo mal?

-Dar de lado a nuestro modelo de dieta mediterránea, que es la más saludable. Se están creando malos hábitos a los niños desde que son pequeños y esto trasciende cuando se convierten en adultos. El gran error es no valorar los productos frescos y de temporada mientras recurrimos a procesados, a bollería… Y otro punto clave es introducir el azúcar demasiado pronto en los niños.

-¿El azúcar es el peligro más fiero?

-El problema es que si acostumbramos al niño desde muy pequeño al sabor dulce resulta díficil desabituarles. Se trata de un error introducirlos en las papillas o en los primeros yogures, porque no necesitan ese azúcar añadido para nada. El peligro reside en que luego le ofreces algo dulce natural, como una fruta fresca, y lo rechaza.

-Si queremos alimentar bien a toda la familia, ¿cuándo debemos empezar?

-Hay indicios de que en el embarazo ya le llegan sabores al bebé. Si los papás comen mal, la gestación puede ser un punto de inflexión para iniciar un buen modelo de alimentación y luego seguir esa línea. De cara a los niños, desde la lactancia se debe producir un cambio importante en la dieta.

-¿Hasta qué punto influye el ejemplo de los padres en la mesa?

-Es decisivo. Lo recomendable es comer todos lo mismo, dar de probar a los niños sin obligarle, aunque con constancia, porque son hábitos que irán calando.

-¿Cómo debemos gestionar el consumo de chuches, galletas, gusanitos…?

-Nunca debemos usar estos productos como premios o castigos. Y la recomendación es evitarlos en el entorno más cercano, porque los niños ya tendrán oportunidad de tomarlos en los cumples, con algún familiar más lejano… No se trata de prohibirlos, porque le crearíamos ansiedad, pero los niños deben verlo como un extra y no como algo habitual. El peligro es normalizar su consumo, porque la realidad es que ya se come más bollería que fruta durante la merienda y eso trae graves consecuencias para la salud a largo plazo.

-El argumento de la falta de tiempo resulta habitual. ¿Es fácil y rápido alimentar bien a la familia?

-Sí. Cocinar unas verduras al vapor supone diez minutos, pero la clave está en planificarse bien y para eso basta un ratito el fin de semana para elegir el menú semanal. Además, también resulta imprescindible disponer de una despensa sana, con legumbres enlatadas, verduras y pescados congelados, huevos… Y en el caso de las galletas, pues la recomendación es hacerlas caseras, al igual que un bizcocho o una magdalena.

-¿Hay algo que deberíamos eliminar de la despensa?

-Cuantas menos tentaciones existan y menos estén al alcance de todos, mejor. Los alimentos ultraprocesados no deberían estar en la nevera ni en la despensa. En España no conocemos la desnutrición como se conoce en el tercer mundo, pero sí hay desnutrición en cuanto a la calidad de los alimentos que tomamos, porque abusar de esos productos no nos suma ninguna vitamina, ni minerales.

-¿Consideran que sería necesario introducir en la escuela formación nutricional?

-Sí, sin duda. Hemos comprobado que las campañas que mejor funcionan son las que se instauran en los colegios de manera continuada e integrada. Así los niños captan mejor la información y serán adultos más concienciados. El camino correcto pasa por prevenir y educar desde la infancia.

A vuela pluma

Con el firme propósito de acompañar a los padres en el camino de la dieta sana de sus hijos, el libro «Alimenta a tu familia de forma saludable» invita a reflexionar, sin imposiciones ni dogmatismos, sobre los errores más comunes en los hogares, así como consejos prácticos para afrontar las diferentes etapas de la edad infantil.

La Razon