/Preacuerdo entre gobierno y agentes sociales
Un joven teletrabaja desde la habitación de invitados de su casa, este 21 de septiembre en Barcelona.  

Preacuerdo entre gobierno y agentes sociales

Principio conforme para una nueva ley de trabajo a distancia en España. El Gobierno, la patronal y los sindicatos han conseguido acordar este lunes el que está llamado a ser el boceto terminante para la nueva normativa de trabajo a distancia tras más de un par de meses de negociaciones. La fumata blanca ha salido de la mesa de diálogo social ya bien entrada la tarde de este lunes y tras más de 8 horas de conversaciones.

El Ministerio de Trabajo ha logrado atraer por último a la CEOE al pacto y ha cerrado un acuerdo que no va a hacer obligatoria la nueva ley en el caso de trabajadores que se vean forzados por el covid a teletrabajar. O sea, en el caso de una resolución gubernativo o bien una cuarentena, los trabajadores proseguirán van a tener derecho a demandar a la compañía que les dote de los medios suficientes para trabajar, igual que contempla la ley actual si bien su cumplimiento haya sido muy dispar. No obstante, no van a poder demandar el resto de beneficios contemplados en la ley (compensación de gastos, acuerdo de horario, etc.).

El pacto para la nueva ley del trabajo a distancia se ha hecho aguardar. Si bien aún falta el ‘ok’ terminante de las bóvedas de CEOE, CCOO y Unión General de Trabajadores, el Ministerio de Trabajo cuenta con poder llevar este martes el texto para aprobarlo en el Consejo de Ministros. Hace 3 semanas que las partes estaban en una fase «técnica» de la negociación, en la que la consecución de exactamente la misma dependía de «matices», conforme han ido argumentado las distintas partes. La realidad es que quedaba un escollo no menor para cerrar el tema: el ‘cuándo’ se iba aplicar lo pactado.

Puesto que la CEOE hasta el último instante ha insistido en dejar en suspensión la aplicación de la nueva normativa en los casos de aquellas empresas que no tuviesen pretensión de habilitar de forma estructural un plan de trabajo a distancia. Y que este fuera solo una salida temporal para sostener la actividad a lo largo de la presente urgencia sanitaria sin costo excepcional para las arcas de dichas compañías.

Empresas y trabajadores van a poder empezar a acordar de qué manera compensar los gastos sobrevenidos

Por último, y a falta de la rúbrica terminante de las partes, se ha acordado una fórmula transitoria. La nueva ley del trabajo a distancia va a dar una cobertura de mínimos a aquellas personas que se vean obligadas a teletrabajar fruto de una urgencia sanitaria. Esto es, si fruto de una cuarentena o bien un cierre gubernativo el trabajador es obligado a confinarse en su domicilio y puede seguir su actividad desde exactamente el mismo, entonces no va a poder demandar a la compañía que se cumpla con la totalidad de la ley. Mas sí va a poder demandarle al empresario que le facilite los medios precisos para operar. La compensación de gastos va a deber aguardar a que pase la urgencia.

Sin embargo, mientras que no impere una ley estatal o bien comunitaria que haga preferente el trabajo a distancia, los empleados pueden empezar a negociar los pactos de empresa conforme logren consensuarlos con sus empresas.

De residual a rutinario

El trabajo a distancia ha sido una experiencia que en poquitos meses ha pasado de residual a extendida, puesto que ya antes de la llegada del virus menos del cinco por ciento de los ocupados teletrabajaba de manera asidua. Porcentaje que se elevó hasta el treinta y cuatro por ciento a las poquitas semanas de la llegada del virus. Los inconvenientes de esa improvisación son los que busca cubrir la nueva normativa, dotando de un marco más explícito de derechos para trabajador y empresa. En el que la cobertura de gastos, hasta el momento habitualmente asumidos por el empleado, se desplazan a la compañía.

Por último las partes han alcanzado un pacto, que rebaja los planteamientos iniciales del primer boceto del Ministerio de Trabajo y logra de esta manera el acuerdo entre las partes. La nueva ley del trabajo a distancia sostendrá en todo instante el carácter voluntario del mismo y se basa en el acuerdo entre empresa y trabajador para habilitarlo. Puesto que ninguna de las 2 partes va a poder imponer el operar a distancia de forma unilateral y va a ser indispensable que las compañías entren a negociar los pactos de trabajo a distancia a fin de que estos se incorporen. Se debe a esa complicidad indispensable de las compañías que Trabajo ha intentado hasta el último instante lograr el asentimiento de la patronal.

Los detalles, por escrito

La nueva ley del trabajo a distancia establece la obligación de dejar por escrito en un pacto entre empresa y trabajador los detalles de la aplicación del trabajo a distancia. Este documento, que puede partir de las recomendaciones pactadas en la negociación colectiva, debe incluir cuestiones como el inventario de medios que precisa el trabajador para operar a distancia, los gastos fijos y sobrevenidos, el horario de trabajo y las franjas de disponibilidad, qué porcentaje del tiempo va a ser presencial y cuál a distancia y con qué medios va a poder el empresario supervisar la actividad y productividad del empleado, entre otros muchos.

Solamente van a poder acogerse a la nueva normativa del trabajo a distancia aquellos empleados que decidan (y acuerden) trabajar a distancia de forma regular un mínimo del treinta por ciento de su jornada de trabajo. Quedan excluidos de esta parcialmente los becarios, que no van a poder efectuar más del cincuenta por ciento de su horario a distancia. Y absolutamente los trabajadores con una antigüedad menor de 3 meses.

El trabajo a distancia causado por confinamiento no supondría un costo extra para las compañías

La nueva ley del trabajo a distancia va a entrar en vigor poco a poco en el día tras día de las compañías. Las nuevas condiciones habrán de ser negociadas entre las partes si las dos deciden convenirlo vía pacto de empresa, proceso que puede iniciarse en cualquier instante si las dos partes de esta manera lo consensúan. Si no, van a deber aguardar a que este venza o bien remitirse al acuerdo colectivo de aplicación, que va a ser renovado cuando agote su vigencia. Un proceso que puede alargarse hasta 3 años, para los ámbitos que justo terminen de cerrar su acuerdo.

Los términos del pacto del trabajo a distancia entre empresa y empleado se examinarán cada cierto plazo (el que determine el propio acuerdo) y las partes van a poder introducir cláusulas de reversibilidad caso de que la experiencia no fuese satisfactoria para ciertas 2 partes. La nueva ley asimismo contempla el presunto de que la compañía se guarde unas facultades para supervisar la actividad y productividad de sus empleados a lo largo de su prestación de servicios a distancia.