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viernes, 22 octubre, 2021

¿Qué obstáculos hay para el aborto en España?

  • La objeción de conciencia de los sanitarios, la autorización de menores y la carencia de tarjeta sanitaria, primordiales trabas en el sistema público

  • El Centro de salud de Sant Pau solo practica «interrupciones médicas del embarazo»: cuando la salud peligra

La objeción de conciencia de médicos y enfermeras está vulnerando el derecho de las mujeres a abortar en centros sanitarios públicos de España, incluida Catalunya. Las motivaciones ideológicas de muchos de los profesionales sanitarios obstruyen la prestación de un servicio público como es el derecho de la mujer a interrumpir de forma voluntaria su embarazo, previsto en la ley 2/2010 de salud sexual y reproductiva. El último episodio de estas trabas se ha producido en la villa de Madrid, donde un centro de salud público se ha negado a practicar un aborto terapéutico, como ha denunciado una de las doctoras del centro, que por su parte era la que deseaba interrumpir su embarazo. Aunque, el inconveniente viene de viejo. Las estadísticas del Ministerio de Sanidad señalan que un ochenta y cinco por ciento de las intervenciones se efectúan en clínicas privadas, la mayor parte de ellas concertadas y por lo tanto gratis para la mujer. Y en el año dos mil diez, cuando se aprobó la llamada ley de plazos eran un noventa y ocho por ciento .

Por esta razón, el Gobierno planea reformar la ley del aborto, para procurar compaginar el derecho a la objeción de conciencia con el derecho de las mujeres a tener una maternidad de manera libre decidida. En la reforma se incluirán otras medidas para procurar conseguir que el aborto sea un derecho pleno, pues como informa Sílvia Aldavert, organizadora de la Associació Drets Sexuals i Reproductius (DSIR), la objeción de conciencia es algo «bastante usual» mas hay otros existen otros obstáculos, como las desigualdades territoriales, no tener tarjeta sanitaria o bien ser menor. Todo ello a pesar de que el aborto, «aunque no lo parezca», es una de las intervenciones «más frecuentes». En Catalunya, por poner un ejemplo, se efectúan unos veinte por año.

Un caso de lo paradójico del sistema sanitario es el hecho de que el Centro de salud de la Santa Creu i Sant Pau, un centro público si bien de administración privada, no practica abortos. Sus profesionales solamente efectúan «interrupciones médicas del embarazo» en aquellos casos en que la enfermedad del embrión es incompatible con la vida o bien cuando hay un riesgo real para la madre. De esta forma, cuando la paciente decide someterse a un aborto (entendido este como el derecho de la mujer a interrumpir de manera voluntaria su embarazo pues no quiere tener el hijo, si bien su salud no corra riesgo) generalmente es derivada al Centro de salud Vall d’Hebron.

«La objeción de conciencia en el momento de practicar abortos en centros públicos catalanes es algo bastante usual»

Silvia Aldavert

Organizadora de la Associació Drets Sexuals i Reproductius

El Centro de salud de Sant Pau es una fundación privada de la que forman parte el Municipio de Barna, la Generalitat de Catalunya y la Iglesia católica. Fuentes del centro comparan esta derivación de pacientes para abortar en otros centros de salud a otras derivaciones que asimismo se generan en intervenciones como los «trasplantes» o bien los «tratamientos oncológicos». «Siempre y en todo momento atendemos a la mujer [que desea abortar] y la acompañamos a otro servicio. No la dejamos sola», justifican estas fuentes.

Fuentes de la Conselleria de Salut aseguran que todo el sistema sanitario público de Catalunya «garantiza» el derecho de la mujer a abortar. «De igual manera que hay centros que no hacen un género de cirugía, hay otros que no hacen abortos. Vall d’Hebron y el Clínic son los 2 centros de salud con más experiencia en abortos», justifican estas fuentes. Exactamente las mismas matizan que este es un tema de «circuitos internos» y que lo esencial es que la mujer esté siempre y en todo momento «atendida» y tenga «garantizado su derecho».

«Mala» información

Conforme las demandas recogidas por L’Observatori de Drets Sexuals i Reproductius de DSIR, existen, por poner un ejemplo, embarazadas que son derivadas consecutivamente de un servicio a otro, algo que ralentiza todo el proceso, ya por sí doloroso. Asimismo hay facultativos que notifican mal a las pacientes. «Ciertos les afirman que solo se puede abortar ya antes la semana catorce de gestación. No es verdad: legalmente se puede abortar alén de la semana catorce», demanda Aldavert. Y esto, insiste, ocurre en centros públicos catalanes.

«A ciertas mujeres las han mandado a tantos sitios, que al final deciden tener el bebé»

Silvia Aldavert

Organizadora de la Associació Drets Sexuals i Reproductius

Asegura que estas objeciones de conciencia frente al aborto no solo son explícitas, sino más bien asimismo implícitas: «A ciertas mujeres las han mandado a tantos sitios, las han movido tanto, que al final deciden no abortar». A veces, interrumpir de manera voluntaria el embarazo se transforma en una «carrera de obstáculos». Aldavert recuerda que cualquier «limitación» tiene un «impacto directo» en la vida de las mujeres, algo que los poderes públicos «no deben permitir».

Listados de objetores

Se ignora cuántos médicos objetores de conciencia hay en Catalunya por el hecho de que no hay un registro de exactamente los mismos, algo que demandan asociaciones como Drets Sexuals i Reproductius, que atiende a unos seis mil jóvenes por año. «Solicitamos que los institutos profesionales publiquen los listados con los objetores de conciencia. Mas, alén de eso, solicitamos que en internet pública no haya objetores por el hecho de que el Estado reconoce el derecho al aborto», demanda Aldavert.

«El aborto es un tema tabú y de ahí que se quiere administrar de forma oculta. Tiene un peso ideológico fundamental. Y no hay una voluntad política de que esto sea una prioridad. No hay campañas públicas de información sobre de qué forma abortar y muchos profesionales no están bien informados sobre este tema: o no conocen la ley, o no conocen el circuito», demanda Aldavert. Insiste en que no siempre y en toda circunstancia se les ofrece una opción alternativa a las mujeres.

«El número de ginecólogos objetores es muy alto pues practicar un aborto es algo desapacible y peligroso»

José María Simón

Presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas

«El control del cuerpo y la vida de las mujeres es el pilar esencial que mantiene al patriarcado. La presente extrema derecha y los movimientos ultraconservadores lo tienen claro y por este motivo dedican sus fuerzas a sostener este control para sostener sus privilegios. Los profesionales asimismo tienen ideología y el sistema sanitario no deja de ser un reflejo de la sociedad, mas la ley y las instituciones públicas no deben dejar que la objeción de conciencia impida a una mujer abortar, vulnerando de este modo sus derechos esenciales», medita la especialista. Exactamente la misma resalta el caso de Italia, donde hay una ley del aborto mas donde, al unísono, «el ochenta por ciento de los profesionales son objetores». «Las mujeres van a Holanda a abortar».

Conforme el presidente de la Federación Internacional de Asociaciones Médicas Católicas (FIAMC), José María Simón, «el número de ginecólogos que se niegan a hacer abortos es muy alto», si bien tampoco precisa cuántos objetores de conciencia hay en Catalunya. «Pues practicar un aborto es algo desapacible, peligroso», justifica. Simón matiza que la objeción de conciencia no existe solo con relación al aborto, sino más bien asimismo en otros casos, como por poner un ejemplo la eutanasia.

Una «opción alternativa» para las pacientes

Conforme la Conselleria de Salut, la objeción de conciencia, que se encuentra regulada por ley, es un derecho que se puede ejercer «de forma individual, no como corporación». El departamento, como el Col·legi de Oficial de Metges Barna (COMB), no tiene ni cifras ni estimaciones sobre cuántos médicos objetores de conciencia hay en Catalunya, mas asegura que no ha recibido casos de mujeres perjudicadas por esta problemática.

«La objeción de conciencia no puede pasar sobre el derecho de la paciente. No tenemos constancia de que esto esté ocurriendo. Si existen casos, son puntualísimos», declaran fuentes de Salut. Exactamente las mismas existen que los médicos objetores de conciencia siempre y en todo momento deben ofrecerles una «opción alternativa» a las pacientes.

Salut resalta que la objeción de conciencia no debe pasar sobre el derecho de la paciente, quien siempre y en toda circunstancia debe percibir una «opción alternativa»

En lo que se refiere al registro de médicos objetores, en el año dos mil once un comité de bioética estudió si este había de ser creado, mas por último se abandonó la idea para eludir que hubiera «listas negras». Asimismo por una cuestión de «confidencialidad».

Por su lado, el Col·legi Oficial de Metges de Barna (COMB) tampoco tiene conocimiento de datos sobre médicos objetores de conciencia. Mas en un documento del dos mil diez, el COMB deja claro que la objeción «no exonera, de ningún modo, del deber de asistencia en el proceso anterior y siguiente a la intervención que es motivo de la objeción». El texto asimismo recoge que los directivos de los centros deben «velar» por hacer «compatible» la asistencia a los ciudadanos con el ejercicio de la objeción de conciencia de los profesionales.

Cualquier mujer que desee abortar debe asistir a su centro de Atenció a la Salut Sexual i Reproductiva (ASSIR) de referencia, dependiente del Institut Català de la Salut (ICS). Tras 3 días de reflexión, allá le van a ofrecer un aborto farmacológico (con una pastilla, hasta las 9 semanas de gestación) o bien un aborto instrumental (desde las diez semanas de gestación). Este último solo se practica en clínicas acreditadas para hacer una interrupción del embarazo.

Farmacéuticos objetores

Tampoco existen cifras sobre cuántos farmacéuticos objetores de conciencia hay: boticarios que se niegan a dispensar la pastilla anticonceptiva de urgencia que se debe tomar a lo largo de las setenta y dos horas siguientes a la relación íntima sin protección.

Conforme el Col·legi Oficial de Farmacèutics de Barna (COFB), en estos casos el profesional «debe señalar a la persona el punto más próximo donde lograr la pastilla» y asimismo «debe permitir que el tratamiento se pueda hacer en las condiciones convenientes», tanto por lo que respecta al «tiempo» como al «desplazamiento», a fin de que este retraso «no tenga consecuencias» en la eficiencia de la pastilla.

El COFB, además de esto, recuerda que la objeción de conciencia en el momento de dispensar la pastilla abortiva «no puede ser arbitraria» y ha de ser ya antes «notificada individualmente» al instituto pertinente.

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