/Radio Zurrón
Radio Zurrón

Radio Zurrón

Mi pandilla del pueblo cometió hace treinta años una de esas trastadas que no por infantil fue menos esencial. No voy a desvelar exactamente en qué consistió la gamberrada por el hecho de que lo más paradójico es que todavía absolutamente nadie sabe que los protagonistas fuimos , aquellos chiguitos de caritas angelicales. Si haber mantenido el secreto ya sería motivo de orgullo para los protagonistas lo es más que absolutamente nadie conozca todavía la autoría del acontencimiento a pesar de que hubo quien lo vio con sus ojos. La cuestión es que ningún testigo acumulaba la suficiente verosimilitud para que su historia fuera creída por el resto del pueblo.

En los años ochenta en Tierra de Campos no habían inventado las «Noticias falsas» ni las «fake», mas entonces existía un sambenito que te quitaba la verosimilitud para toda la vida y era que te apodasen «Radio Macuto». El día de hoy, treinta años después, con una terminología o bien con otra, proseguimos en exactamente las mismas mas con peores consecuencias.

Las «radios macuto» se han atrincherado en gobiernos, empresas, partidos, sindicatos…. y, lo que es peor, se han transformado en propagadores directos de desinformación, de Noticias Falsas o bien de aquellas «cien paridas por minuto» sin sonrojarse pues «todo vale» y, además de esto, no tiene consecuencias. Si bien les cojan con el carro de los helados nos quedamos tan anchos y también, aun, exclamamos admirados; ¡qué listo es ese tipo!. Tal y como si para expedir hubiese que ser malo. Mientras, la prensa procura subsistir y se mimetiza con esas redes sociales en las que la gente cree a pesar de ser la plataforma de bulos increíbles.

Ya antes los iletrados de libro lo eran pues no sabían leer y redactar, después apareció la versión digital reservada a quienes no manejaban la tecnología y el día de hoy deberíamos acuñar al iletrado de la verdad que, todavía pudiendo, no desea ver la realidad pues la patraña que tiene ante tus ojos es más cómoda y, además de esto, sopla a favor. En lugar del Parte lo afirman las redes.

Hacen falta tanto cronistas como lectores prestos a buscar la verdad si bien no siempre y en toda circunstancia se halle. Yo me alegra que absolutamente nadie creyese a la radio zurrón de mi pueblo mas me aterra que el día de hoy aquella pudiese contar cualquier patraña y la gente la creyese.