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viernes, 1 julio, 2022

Redada internacional para detener a ochenta estafadores que utilizaban el procedimiento de las ‘cartas nigerianas’

Una macrooperación conjunta de la Policía Nacional, Hacienda y Europol ha tolerado desmantelar una banda internacional de estafadores que usaba el procedimiento de las ‘cartas nigerianas’.

El operativo se ha saldado con la detención de ochenta personas (sesenta y uno en España, dieciseis en Portugal y tres en el R. Unido) y se han efectuado cincuenta y tres registros simultáneos (veinticuatro en España -específicamente a la capital española, Barna, Málaga y Santander-, veintiseis en Portugal y tres en el R. Unido). Paralelamente, se han confiscado más de quinientos dólares americanos, treinta euros, doscientos teléfonos móviles, ordenadores y automóviles.

Los estudiosos calculan que esta organización delincuente había logrado estafar más de mil personas de todo el planeta, primordialmente a personas mayores y retirados con vivienda en los USA.

El núcleo directivo de la organización estaba situado en las localidades madrileñas de Parla y Fuenlabrada, y tenía ramificaciones por toda España, R. Unido, México y los USA.

El procedimiento de las ‘cartas nigerianas’

La investigación se comenzó a fines del dos mil diecinueve cuando los agentes advirtieron paquetería proveniente de los U.S.A. con elevadas cantidades de dinero oculto dentro de gacetas. Poco después, y fruto de la cooperación internacional de autoridades fiscales y policiales de los países perjudicados, se descubrió que se trataba de una organización delincuente dedicada a la estafa por medio de la modalidad famosa como ‘cartas nigerianas‘.

El ‘modus operandi’ consistía en encargar a una reprografía de Fuenlabrada la impresión masiva de cartas simulando premios de lotería o herencias de familiares no reclamadas. Se imprimían de dos maneras: con el nombre y apellidos de las víctimas, o de forma extendida y después adquirían las etiquetas personalizadas con los datos personales y dirección para ponerlas en los sobres.

Más tarde, se trasladaban a Portugal en enormes maletas -en turismo particular o autobús de línea- para mandarlas de forma masiva desde el país vecino, pues el costo del servicio era inferior al de las compañías españolas. Los estudiosos calcularon que el costo de envío podría llegar a los quinientos euros.

Las víctimas, siempre y en todo momento personas de edad avanzada, contactaban con el teléfono que figuraba a las cartas y respondían un pequeño cuestionario para conocer su poder adquisitivo y así poder ser engañadas.

Las víctimas debían abonar una cantidad inicial de entre mil y treinta euros en término de tasas e impuestos burocráticos para poder acceder a los premios o herencias fraudulentas. La organización tenía un complejo sistema de ocultamiento del beneficio, que consistía en percibir el dinero por medio de múltiples víctimas, siendo un miembro de la organización el receptor final del importe en metálico.

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