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viernes, 17 septiembre, 2021

Resuelto el misterio del documento hallado en la funda de una pistola de la retirada republicana

  • Juan Pedraza Martin y mil novecientos treinta y ocho son los datos que han aparecido a lo largo de la reconstrucción hecha por técnicos de la Generalitat

  • El documento se halla en la exposición permanente dedicada a la retirada en Cal Marquès de Camprodon

El fragmento de papel enrollado en mal estado que apareció en una funda de pistola en un camino de la retirada republicana era un sobre dirigido a Juan Pedraza Martin, un capitán del ejército republicano, y con data de mil novecientos treinta y ocho. Su descubridor, Lluís Bassaganya, así como Christophe Bartre, asegura que es un descubrimiento inusual, puesto que ha tolerado un hecho prácticamente imposible: identificar a una de las cien personas que pasaron por la Vall de Camprodon a lo largo de la Guerra Civil.

El Centre de Restauració de Bens Mobles de la Generalitat ha restaurado y encajado los fragmentos del documento, que estaba en muy mal estado. La pieza se expone en la muestra dedicada a la Retirada del Espai Cal Marquès de Camprodon. «Hallar un nombre en la montaña es un descubrimiento máximo, por el hecho de que es casi imposible«, conforme resalta Bassaganya a ACN. Fue en el primer mes del verano del dos mil veinte cuando descubrieron una funda de pistola oculta en una pared seca de un camino de la Retirada. Y, en su interior, había un papel enrollado que abrió muchos interrogantes. Ahora, el misterio se ha resuelto.

Un trabajo de restauración muy frágil

La restauración meticulosa que han hecho desde el Centre de Restauració de Béns Mobles de la Generalitat con Carme Balliu y la especialista Berta Blasi ha tolerado saber que se trataba de un sobre mandado en mil novecientos treinta y ocho dirigido a Juan Pedraza Martin, donde aparece asimismo el cargo que tenía: capitán del conjunto cuarenta. El documento salió fragmentado y, tras estabilizarlo y limpiarlo, lo examinaron con diferentes técnicas. Por último, ordenaron las piezas del rompecabezas y, para sorpresa de todos, consiguieron lo más difícil: una identidad.

Con el nombre, Bassaganya procuró tirar de la manta y localizar documentación militar sobre sus nombramientos de guarda de ataque. Descubrió que en el mes de septiembre de mil novecientos treinta y seis, Pedraza pasó de ser sargento a suboficial y, un par de años después, ya había sido ascendido a capitán. «No podemos saber qué le pasaba cuando cruzaba los caminos de la Retirada, mas hemos descubierto que cogió un navío para irse a México«. Exactamente, cogió el último que salía de Burdeos ya antes de la invasión nacionalsocialista a Francia, y su nombre figura en la lista de pasajeros. La última pista que se halló es que el navío tuvo inconvenientes técnicos y que el presidente de México terminó acogiéndolos.

El regidor de Camprodon, Xavier Guitart, ha puesto en valor los sacrificios y también interés para recobrar una pieza sin saber lo que terminaría resultando. Conforme el regidor, «la implicación de la Generalitat y la ayuda económica se agradece mucho» y ha sido esencial para poder llegar hasta acá.

La familia de otro soldado da un diario personal

La nueva del descubrimiento del documento enrollado hizo que una familia catalana se pusiese en contacto con Bassaganya. Se trataba de un hijo de un militar republicano, que asimismo pasó por los caminos de la Retirada. Deseaban revisar que no fuese su padre, por ende, este verano su hijo visitó Camprodon y, tras charlar con el estudioso, este le cedió el diario personal de su padre donde narra la escapada. En este explicaba que el ocho de febrero de mil novecientos treinta y nueve cruzó la frontera y, como Pedraza Martin, era un guarda de ataque y loss 2 pasaron por el Coll de Malrem.

2 historias paralelas explicadas desde el sobre y este diario. Unos objetos que desde este verano se ubican en las vitrinas de exposición permanente dedicada a la Reitrada del espacio cultural Cal Marquès de Camprodon. En conjunto hay más de mil piezas, entre armas recuperadas y material de guerra, mas asimismo hay objetos personales: «No es una exposición de armas de la guerra, sino explica los acontencimientos trágicos de la retirada con objetos recuperados», remarca.

Entre tantos objetos, desde latas de comida, máquinas de rasurar o bien relojes, Bassaganya piensa que lo que mejor explica la historia trágica de los asilados son las maletas. En verdad, solo se conservan las manillas de metal, mas conforme apunta, son el único testigo de esas personas que lo debieron dejar todo y que, por el peso y el cansancio, quedaron descuidadas en la montaña.

Hace treinta años que Bassaganya dedica los fines de semana a buscar material de esa temporada, y se ha transformado en un especialista de ese periodo. Hallar un documento es inusual, y los restos que se hallan son eminentemente metálicos. Mas su afición comenzó desde pequeño cuando, jugando con un amigo, halló por casualidad una bomba de mano. Y desde ese día deseó saber más, charló con testigos de la temporada y dedicó muchas horas de tiempo libre a buscar el material.

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