/RTS, S, la vacuna que nos haría inmune contra la malaria
En 2017 la malaria causó unas 435.000 muertes en todo el mundo.

RTS, S, la vacuna que nos haría inmune contra la malaria

Una vacuna contra la malaria, la RTS,S, podría favorecer la adquisición de inmunidad natural contra el parásito que causa esta enfermedad tropical, que en dos mil diecisiete ocasionó unas cuatrocientos treinta y cinco mil muertes en el mundo entero conforme las estimaciones de la OMS (OMS).

Conforme una investigación dirigido por el Instituto de Salud Global de Barna (ISGlobal), un centro de investigación impulsado por «la Caixa», esta vacuna contra la malaria podría favorecer la producción de una serie de anticuerpos protectores tras la infección del parásito.

Los resultados del estudio, publicado en «BMC Medicine», identifican qué antígenos (fragmentos proteicos) podrían incluirse en el diseño de futuras vacunas multivalentes, que son más eficientes.

El ISGlobal ha recordado en un comunicado que la inmunidad contra un patógeno puede adquirirse de forma natural, o sea, tras la exposición natural al mismo, o bien merced a una vacuna.

A veces, destaca este centro de investigación, los mecanismos tras estos 2 géneros de inmunidad no son exactamente los mismos, particularmente en el caso de parásitos con ciclos vitales complejos, como el «Plasmodium falciparum», el parásito que causa la malaria.

El equipo de Carlota Dobaño, estudiosa de ISGlobal, lleva múltiples años estudiando la contestación inmune inducida por la RTS,S, la vacuna más avanzada contra la malaria que se incorporará este año a gran escala en África subsahariana.

El estudio ha analizado de qué forma afecta la RTS,S, la vacuna más avanzada contra la malaria, a la inmunidad natural adquirida más tarde contra el parásito que causa la enfermedad, el «Plasmodium falciparum», que se transmite por una picadura de mosquito.

Los antígenos que han identificado en esta investigación son capaces de crear anticuerpos protectores que dismuyen la mitad del peligro de contraer malaria, una enfermedad que es la primera causa de mortalidad infantil en África.

“Hasta ahora, la enorme mayoría de los estudios de la RTS,S se han concentrado en valorar contestaciones concretas de la vacuna, no en valorar su repercusión sobre contestaciones cara otros antígenos del parásito”, ha explicado Gemma Moncunill, última autora del estudio.

El equipo estudioso ha analizado muestras de suero conseguidas de un total de ciento noventa y cinco pequeñas y pequeños en Ghana y Mozambique, vacunados o bien controlados, que participaron en la fase tres del ensayo clínico de la RTS,S y a los que prosiguieron a lo largo de doce meses.

Se estudiaron los niveles y género de anticuerpos dirigidos contra un total de treinta y ocho fragmentos proteicos (o bien antígenos) del parásito, ya antes y tras la vacunación, incluyendo la proteína CSP que es el único antígeno del parásito que contiene la vacuna RTS,S.

Los estudiosos han encontrado 3 perfiles de contestaciones de anticuerpos en frente de estos treinta y ocho antígenos: los que reducen tras la vacunación, los que no cambian y los que aumentan.

Los anticuerpos del tercer conjunto, los que aumentan, han reducido la mitad el peligro de contraer malaria.

Estos anticuerpos protectores reconocen mayoritariamente a antígenos expresados por las fases del parásito que circulan en la sangre y que inficionan a los glóbulos colorados.

«Consideramos que la eficiencia parcial de la RTS,S deja que, cuando hay exposición siguiente al parásito, el nivel de la infección sea suficientemente bajo para favorecer la producción de estos anticuerpos protectores. Este efecto se apreciaría sobre todo en zonas con niveles moderados de transmisión. Estos resultados señalan que los antígenos en cuestión podrían incluirse en futuras vacunas multivalentes, más eficientes». ha subrayado la estudiosa Carlota Dobaño.