/Sánchez precisa un nuevo decreto y regresar a pasar por el Congreso
Sánchez precisa un nuevo decreto y regresar a pasar por el Congreso

Sánchez precisa un nuevo decreto y regresar a pasar por el Congreso

El avance de la pandemia y la bastante difícil situación que está atravesando España ha llevado ya a múltiples comunidades autónomas a solicitar al Gobierno que ordene el confinamiento domiciliario en sus respectivos territorios. No obstante, y en contraste al mes de marzo, el presente decreto de alarma convalidado por el Congreso el veintinueve de octubre no prevé una medida tan restrictiva de derechos esenciales como esa, lo que desde el punto de vista jurídico plantea dudas esenciales.

¿Se puede dictaminar un confinamiento domiciliario en un estado de alarma?
Si bien el decreto de alarma del pasado catorce de marzo fue el segundo en democracia, se trató de la primera vez que se contemplaba esta medida sobre la que el Tribunal Constitucional aún no se ha pronunciado como contestación a los recursos de inconstitucionalidad interpuestos. Sí lo ha hecho sobre el estado de alarma con ocasión de la crisis de los controladores aéreos, mas era una situación plenamente diferente a la de esta pandemia y jamás se abordó ese confinamiento domiciliario. El estado de alarma deja la adopción de medidas de forma gradual e inclusive la posibilidad de limitar derechos, mas en ningún caso su eliminación, puesto que hacerlo supondría un estado de salvedad enmascarado, una cuestión que está encima de la mesa del TC.

¿Hay margen para un confinamiento domiciliario con este decreto de alarma?
El decreto de alarma convalidado por el Congreso no prevé semejante limitación, sino afecta a la libertad de circulación en un tramo horario específico (toque de queda), al derecho de asamblea cuando se dan unas condiciones determinadas (poner en riesgo la salud del resto) y a los aforos en la libertad de culto. La normativa que se delega en los presidentes autonómicos no puede salirse de este marco ya establecido, que es el que ha aprobado la Cámara Baja. Cualquier intento de usar este decreto para fines diferentes a los que en él se contemplan sería un «fraude» y también inconstitucional, algo en lo que coinciden los constitucionalistas consultados por este periódico.

¿Qué debería hacer el Gobierno entonces?
Si considera preciso un nuevo confinamiento, el Consejo de Ministros
debería dictar un nuevo decreto y someterlo nuevamente a la aprobación del Congreso. Esto es lo que se hizo a lo largo del precedente estado de alarma, donde el decreto del catorce de marzo quedó superado por otro que lo rehabilitaba 3 días después. El resto cambios que implicó aquel texto inicial fueron todos recogidos en textos diferentes y sometidos uno por uno al control y aval parlamentario. Lo que no puede pretender el Gobierno, apuntan los especialistas, es que un ocasional confinamiento quede amparado por los 6 meses de prórroga que el Congreso de los Miembros del Congreso de los Diputados ha dado a un texto cuyas medidas nada deben ver con la que acá se propondrían. «Es tal y como si un fontanero viene a ver una cañería y termina arreglando la estructura de la casa», expone de forma muy gráfica uno de los juristas. Tampoco pueden convivir 2 estados de alarma a la vez: el del toque de queda y el del confinamiento. El primero debería decaer y habría que someter el segundo a la autorización del Congreso a los 15 días y, en su caso, a consecutivas prórrogas.

¿Y pueden los presidentes autonómicos dictaminar sus confinamientos?
Los especialistas concluyen que no, que se trata de una limitación de derechos tan grande que solo quedaría justificada bajo el marco de un estado de alarma y un mando único, no diecisiete. Si ya el propio confinamiento producía dudas en el marco de un estado de alarma por la afectación de derechos esenciales, cuánto más delegar semejante restricción en un presidente autonómico. A ello se aúna que el artículo siete de la ley del estado de alarma solo prevé la delegación cuando la situación afecta al campo de una sola comunidad autónoma, lo que en un caso así se ha desbordado sobradamente y transformado en un inconveniente nacional.