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viernes, 22 octubre, 2021

Sanidad pone el foco sobre los opioides

España es el octavo país del planeta en consumo de opioides y el tercero de fentanilo, un calmante afín a la morfina si bien cien veces más potente. El incremento exponencial de su empleo, alén de las indicaciones autorizadas, ha llevado a Sanidad a estimar ponerle coto en pacientes no oncológicos.

La utilización de opioides está bien establecido y es admitido para el tratamiento del dolor intenso en estos enfermos y asimismo en cuidados paliativos o bien terminales y en el dolor postoperatorio con tratamientos en un corto plazo.

Mas el Ministerio de Sanidad y las comunidades autónomas han optado por revaluar el papel de estos medicamentos en el tratamiento del dolor crónico de tipo no oncológico, sobre todo pues no hay evidencia a nivel científico suficiente sobre su eficiencia en un largo plazo, y asimismo por los potenciales efectos desfavorables y el incremento progresivo de los inconvenientes de adicción que acarrean.

Lo han hecho ante el aumento «exponencial» de su empleo para calmar el dolor crónico alén del cáncer con el peligro de adicción que ello conlleva: en los últimos 7 años, el consumo de calmantes por norma general ha aumentado de manera que las dosis al día han pasado de tres con cincuenta y siete a cinco,42, prácticamente un cincuenta y dos por ciento más.

De esta manera consta en el «Plan de optimización de la utilización de calmantes opioides en el Sistema Nacional de Salud» elaborado por la Comisión Permanente de Farmacia al que el Consejo Interterritorial dio luz verde la semana pasada.

Una herramienta, valoró entonces la ministra de Sanidad, Carolina Darias, para «eludir el empleo inapropiado de estos fármacos» con un enfoque «precautorio y trasversal» pues, justificó, «hay preocupación» por el aumento de su empleo, si bien no sea tan elevado como en Canadá y USA.

Preocupa en especial el fentanilo, el principio activo más empleado en España y en toda la Unión Europea: la cantidad de envases facturados de esta substancia ha subido en los últimos 5 años un treinta y nueve con seis por ciento , se ha aumentado un cincuenta y dos,12 por ciento en importe y un treinta y tres con seis siete por ciento en el número de dosis al día.

La vía de administración transdérmica es la más frecuente en el Sistema Nacional de Salud, representando más del ochenta por ciento con respecto a otras formas.

Conforme datos recientes de la Agencia De España de Fármacos y Productos Sanitarios (AEMPS) convocados en el documento, los nuevos usuarios de fentanilo de liberación inmediata en España han aumentado de forma notable a lo largo del periodo dos mil doce-dos mil diecisiete, en el que las dosis dispensadas por cada diez habitantes al día han pasado de dos con uno a tres con ocho.

La tasa de incidencia y prevalencia acrecentaron en un cincuenta y tres por ciento y setenta y cuatro por ciento, respectivamente; en este periodo, los pacientes sin diagnóstico de cáncer representaron un veintisiete por ciento de los nuevos usuarios de estos fármacos, sobre todo mujeres, con un diagnóstico mayoritariamente asociado a perturbaciones musculoesqueléticas.

En España, un treinta y dos por ciento de la población adulta padece algún género de dolor; en su modalidad crónica, la incidencia se calcula entre un once y un diecisiete por ciento , conforme los datos más recientes de la Sociedad De España de Medicina neurológica (SEN).

Conforme con la Encuesta Europea de Salud del año dos mil veinte, las nosologías más prevalentes que lo provocan son la artrosis (cincuenta y seis con diecisiete por ciento ), dolor lumbar (treinta y uno con dieciseis por ciento ), dolor cervical (veintisiete,38 por ciento ) y jaqueca o bien cefalea (cinco por ciento ), al tiempo que la SEN calcula que entre un seis y un ocho por ciento de la población de España padece dolor neuropático, un setenta y siete por ciento de forma crónica.

«Muchas veces -arguye-, la expectativa (tanto del médico como del paciente) de suprimir completamente el dolor lleva a una escalada de empleo de diferentes medicamentos a dosis poco a poco más altas que pueden desembocar en daños para el paciente sin lograr la meta terapéutico deseado».

Dado este panorama se ha desarrollado este plan que se sosten en 5 ejes: optimar la prescripción; progresar la utilización y fortalecer el seguimiento farmacoterapéutico; optimar el manejo de la adicción, progresar la comunicación a los pacientes, sensibilizar y mentalizar a la población y hacer seguimiento y vigilancia del consumo.

Y se ha marcado unas líneas de actuación que van desde la preparación de un decálogo de recomendaciones sobre el empleo de opioides para el tratamiento del dolor crónico no oncológico a nivel nacional al establecimiento de indicadores comunes de adecuación de la prescripción y consumo (en especial fentanilo, oxicodona, tapentadol y politerapia con benzodiazepinas, antidepresivos o bien gabapentinoides).

Asimismo la valoración y estratificación pacientes por peligro de abuso, adicción y sobredosis y la revisión de las condiciones de financiación de fentanilo de liberación inmediata.

En este sentido, considera conveniente alterar las condiciones de financiación en las presentaciones por vía nasal y bucal a través de la figura del visado, que se va a aplicar a nuevos tratamientos, no a los hoy día actuales.

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