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viernes, 17 septiembre, 2021

Sierra Bermeja | ¿Qué es un incendio de sexta generación?

La fuerza y virulencia del incendio de Sierra Bermeja ha cogido por sorpresa a los efectivos del Plan Infoca, que llevan más de cuarenta y ocho horas procurando supervisar el fuego sin lograrlo y han debido retirar los medios terrestres por la aparición de un pirocúmulo, una enorme nube llena de brasas incandescentes. Estas peculiaridades transforman a este fuego en un incendio de sexta generación o bien tormenta de fuego, un tipo que hasta el momento se había registrado en Australia, U.S.A. y el Mediterráneo Oriental (Grecia y Turquía este verano), mas que es la primera vez que se vive en España. Y no es nada simple intervenir para atajarlo.

Esta clase de incendios está muy relacionado con el cambio climático y son singularmente peligrosos, en la medida en que tienen una enorme virulencia, la aparición de esas nubes de fuego multiplican la capacidad de extenderse y tienen un comportamiento falso, nada que ver con los incendios que de forma tradicional se han producido en España.

¿Qué es un incendio de sexta generación?

Conforme el subdirector regional del Infoca, Alejandro García, son incendios que producen una nube de condensación debido al calor del fuego que, dependiendo de la diferencia de la temperatura entre el suelo y las apas altas, tiene aproximadamente capacidad para penetrar en la atmosfera.

«En las capas altas, más frías, puede haber humedad. Cuando esa circunstancia se da, se marchan cargando de agua y, por consiguiente, de peso, y van perdiendo la fuerza de inercia cara las capas altas. Se comienzan a ensanchar y cuando se apartan de la fuente de nutrición se desmoronan», explica Alejandro García. «Al desmoronarse, todas y cada una de las pavesas incandescentes que poseen las columnas de humo, comienzan a arder nuevamente, por el hecho de que al no haber oxígeno, arden muy de manera lenta. Al caer vuelven a pasar por oxígeno y salen a escenderse. De esas miles y miles de pavesas, decenas, cientos, caen».

Es un fenómeno peligrosísimo para los operativos, puesto que puede generar atrapamientos masivos, «como vimos en aquellas treinta y dos personas en Pedrogao en dos mil diecisiete», ha recordado García.

Por esta razón, desde el puesto de mando se ha decidido retirar todos y cada uno de los efectivos que proseguían trabajando por tierra y sostener los medios aéreos, a la espera de que esa enorme nube de humo blanca se disipe o empiece a achatarse por debajo y se derrumbe.

«Tenemos un aeroplano de coordinación que cada media hora primero y cada quince minutos después nos manda una foto del desarrollo de ese pirocúmulo y además de esto la altitud. De esta manera vamos vigilándola», añade el subdirector del Infoca, un equipo que cuenta con 3 meteorólogos especialistas en lectura vertical de la atmosfera que van notificando de la evolución.

Este fenómeno ya se generó a lo largo de la jornada de el día de ayer y terminó desapareciendo sobre las 9 y media de la noche, de tal modo que desde la dirección del incendio se dan un margen de media hora o bien un tanto más. «Desde las 8, 8 y cuarto se va a haber reducido tanto que vamos a poder regresar a acometer aquellos trabajos de extinción perimetral. Aguardamos que el peligro se haya cancelado a las diez de la noche».

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